El anuncio presidencial y Nuevo León

A mediodía, la crisis nacional tendrá un elemento nuevo. Las invitaciones a Palacio Nacional circularon ayer sin dar mayores detalles de lo que se trata. Hay expectativas tan grandes como el reclamo mismo. Tan grandes como la sensación de que nada va como debiera.

Si bien es cierto que hay un reclamo unificado, las razones son más que diversas. No está fácil para el presidente Peña Nieto satisfacer hoy lo que tantos esperan y fortalecer con ello su figura para lo que queda del sexenio.

Sólo una propuesta que cale hondo hacia la instauración del Estado de Derecho, hacia el fin de la impunidad, la corrupción y la colusión de autoridades en el crimen organizado puede regresarle el prestigio perdido.

Además de la importancia obvia que tiene la situación del Gobierno Federal en el país, en Nuevo León se suman dos elementos: las expectativas particulares de inversión en materia de energía y el proceso electoral 2015 para gobernador, que ya se veía venir de cualquier manera complicado.

La inversión extranjera esperada depende ciertamente de muchos factores, pero uno que se revela clave es la imagen de México en el exterior, de su gobierno, de la seguridad y de la confianza que pueda inspirar. El país hace seis meses era la tierra prometida para la inversión. De golpe, la idea del México-mafia, con gobiernos vinculados a la delincuencia organizada, se fue apoderando de la percepción mundial. Lo que se haga mañana (y la aceptación que tenga) va a ser un elemento importante.

El panorama electoral para 2015 también ha cambiado y el “anuncio” de este mediodía será importante. Aquí estamos en las semanas en que el PRI (el presidente Peña Nieto) decidirá su apoyo al que será candidato a gobernador. Las circunstancias afectan sin duda el contenido de la determinación. Primero, porque el PRI, como en todas partes, se presentará a competir con un desgaste adicional. Segundo, porque el Presidente no se podrá jugar ningún riesgo adicional. Digámoslo así: si pierde la elección Ildefonso Guajardo, pierde directamente el Presidente; si pierde Federico Vargas, pierde el gobernador; si pierde Ivonne Álvarez, pierde el PRI.

Claro que importa lo que pase hoy. Mucho.

luis.petersen@milenio.com