2013, el año de desatorar la carreta

Quitarle el freno de mano a un auto no significa que vaya a avanzar, mucho menos que gane una carrera. Hay mucha gente que piensa que 2013 es un año que pasará a la historia. Quién sabe. Nadie tiene idea de si, quitándole el freno, el país comenzará a correr a la velocidad que requiere.

Fue el año de enfrentarse con el México enredado en su propia telaraña. Digo de enfrentarse, no de triunfar sobre este inmovilismo, porque falta mucho todavía para lograr las añoradas reformas. Falta construirlo todo (pero de eso platicamos mañana). Incluso ganarle a los conflictos pendientes en las leyes secundarias.

Con todo, hay que decir que el puro enfrentarse es significativo. Era ya mucho tiempo sin avances. La política y, sobre todo, los políticos estaban llegando a un punto de no retorno en cuestión de confianza. El Pacto por México supuso sobre una nueva forma de acuerdo entre partidos políticos, algo muy diferente a lo que habíamos visto.

A principios de año nadie imaginaba que cada partido sería capaz de ser firme ante sus propios intereses y sus propios grupos: sindicatos, empresarios, burócratas… los dirigentes sabían que el riesgo de desgaste era inminente, pero que había entre sus simpatizantes muchos que querían ver un país donde discutir tenía sentido, donde las razones no quedaran reducidas a la figura de dos boxeadores trenzados. En nuestra vida pública se dice mucho pero no se decide nada.

Lo hicieron. Al Pacto le daban tres, seis, nueve meses de vida. Los que se tenían que desgastar se desgastaron por distintas razones y por distintas reformas. Por la energética los que la propusieron y los que no supieron echarla abajo; por la hacendaria los que no pudieron llegar más lejos y los que se aferraron a que todo quedara igual; por la educativa los que no defendieron los derechos desmedidos de los maestros en general; por la política los que le dieron un injusto y peligroso borrón al IFE.

Desgastados todos. Pero se sabe que es posible hacer política de otra manera en el país. No fue un año común, es un hecho. Todavía no un año de cambios. Fue el año de desatorar la carreta.