¿Alguien lo puede convencer?

Unir voluntades es complicadísimo. Cualquier cosa que alguna comunidad quiera lograr supone la tarea, casi siempre ardua, de reunir lo que está disperso. Se requiere liderazgo y mucho, mucho trabajo.

¿Alguien puede convencer a Jaime Rodríguez Calderón de que le eche ganas al estado? Nuevo León necesita que su gente esté convencida, dispuesta, con ánimos de colaborar alrededor de una finalidad común. Y eso no es automático. Parece que perdemos un periodo entero de gobierno.

Se requiere un líder que le dedique tiempo a la chamba a ensartar el hilo en la aguja y pegar lo despegado. Unir: justamente lo contrario de un candidato eterno cuya tarea es enfrentarlo todo, hacer ver que él sí puede contra el mundo, que él sí es capaz de cambiarlo todo...

En realidad ni siquiera sabemos si El Bronco se irá de candidato a presidente. Lo que sí sabemos es que no lo niega, que lo está pensando o que le está tanteando el agua a los camotes, como él dice, pero que en todo caso ya tiene fecha, a finales de este año.

Sobre todo sabemos que anda de aquí para allá en actos que parecen de campaña en todo el país y que sus prioridades no andan por Nuevo León.

¿Alguien puede convencerlo de que aquí necesitamos un gobernante? La razón es muy simple. Somos humanos. Por más que seamos sociales por naturaleza, que nacimos de una relación y que requerimos de otros para nuestro desarrollo, la unidad que logramos es siempre frágil y la dispersión es siempre fácil. Porque si nacimos sociales, también es cierto que nacimos individuos. En esta compleja tensión vivimos.

Como cualquier comunidad, requerimos en Nuevo León un líder eficiente y confiable que tenga como prioridad el ámbito público. ¿Alguien puede convencerlo de que se necesita quien haga cabeza en los proyectos que no son de nadie sino de todos, porque todos los necesitamos?

Este es el esfuerzo de los gobernantes, si quieren y si pueden. O como dice el clásico, si no pueden, pues...

luis.petersen@milenio.com