Tres poderes no hacen uno (si se descalifican)

Si alguien piensa que el ambiente político de Nuevo León está enrarecido, tiene razón.

Poder Legislativo. El Congreso sorprendió al Tribunal Superior de Justicia: decidió recortar a 14 el número de magistrados, que antes eran 16, mientras realizaban modificaciones a la Ley Orgánica del Poder Judicial.

No hubo prensa. Tampoco argumentos públicos, más allá de que los diputados dijeron que sí sabían lo que estaban haciendo y que era importante hacer más eficiente al descalificado Poder Judicial. Y aprovecharon que estaban en lo oscurito y mayoriteando para tomar una serie de decisiones adicionales, como la aprobación de cuentas públicas de un panista, Adalberto Madero, y un priista, Heriberto Treviño.

Poder Judicial. Por supuesto que la decisión tomada por los diputados no agradó al presidente del TSJ... Carlos Arenas correspondió con un reclamo y paseó por el Congreso, descalificando con su cara de enojo el recorte de los diputados.

Muchas voces conocedoras dicen que los magistrados se apoyan en una gran burocracia e insisten en que no tienen por qué ser 16, ni mucho menos veinte, en el estado. Y en todo caso, lo que se requiere es más trabajo y menos política. El propio presidente del TSJ, Carlos Arenas, ahora enojado, había estado en contra de aumentar el número de magistrados. Claro, eran otros tiempos.

Poder Ejecutivo. Mientras los homicidios y otros delitos aumentan (ayer asaltaron con cuchillos a los pasajeros de un camión), el Ejecutivo descalifica. El fin de semana, Jaime Rodríguez Calderón descalificó a los miembros del Observatorio Ciudadano: no saben del tema. Ayer descalificó a los diputados: no saben del tema.

Hay que decir que anoche, en Guadalupe, el gobernador hizo un llamado a la unidad. Qué bueno, de veras. Pues la descalificación se ha vuelto el deporte estatal y el problema es que si les creemos a todos... tres poderes no hacen uno.


luis.petersen@milenio.com