Transporte urbano: el dedo en la llaga

Los operativos de transporte ponen el dedo en una de las llagas más dolorosas de nuestra ciudad. No sólo es el asunto de las tarifas y la calidad del servicio. No sólo es el punto de si los gobiernos aprovechan la discusión de las tarifas para allegarse simpatías partidarias. No sólo es cuestión de si las tarjetas de prepago funcionan o no funcionan…

El tema es que ha costado demasiado trabajo adoptar una visión no arcaica del transporte y de la ciudad.

Es impresionante: van tres años con tarjeta Feria y no se usa. Y aunque quieran, la gente no tiene la culpa. No hay interés en promoverla: todos los incentivos han estado a favor de que se pague el camión en efectivo. No es fácil obtener ni recargar la tarjeta. Hay dificultades en su uso que se han asumido como problema del usuario y no de las empresas (es decir, hasta hace poco, si no funcionaba el aparato, se pagaba en efectivo y con tarifa de castigo: es ridículo). Ni a las propias empresas transportistas les interesa alentar el uso de la dichosa tarjeta.

Tampoco a las autoridades les importa. ¡Incluso sus dimes y diretes sobre el alza de tarifas se basan siempre en el precio sin tarjeta! Como si se asumiera que no se va a utilizar.

Sobre todo, no ha habido quién realmente promueva su uso. Estado y municipios acaban jugando a anularse el uno al otro. Y gana la oposición al cambio, que a muchos les viene bien, empezando por los transportistas: nadie sabe ni siquiera cuántos usuarios hay. Es la gloria.

La autoridad acaba siendo débil frente a una de sus máximas responsabilidades, el transporte público. No hay una visión metropolitana que les haga sumar fuerzas y compartir la tarea de un sistema de transporte mejor para toda la ciudad.

El resultado es el descuido. Y esta vergüenza de hacer operativos para vigilar el estado de los camiones sólo algunos días después de cada aumento. Pasados estos, todo vuelve a la terrible normalidad, al grado que uno se imagina que las destartaladas unidades que retiraron regresan muy calladitas a cumplir su lamentable tarea. Ojalá con la inauguración de la Ecovía las cosas empiecen a cambiar.