Transporte extremo: ¿quién se preocupa de los accidentes de camiones urbanos?

Tiene mucho de extremo tomar el camión en la ciudad todos los días y varias veces al día. Extremo en el sentido de jugarse riesgos. La inseguridad urbana tiene otras caras diferentes a las armas de fuego y a los cuchillos.

La redacción de MILENIO Monterrey tiene contabilizados, en los 57 primeros días de este año, nada menos que 106 lesionados en accidentes de camiones urbanos. Para efectos prácticos, se trata de dos diarios. Y estamos hablando de un recuento de lo que se publica en los medios: seguramente hay algunos más que no aparecieron o lesiones que no fueron de consideración.

Además, en el recuento aparecen dos muertos. Ambos atropellados. En un caso, se trataba de un hombre adulto. En el otro, de una joven de 25 años: el camión no respetó un alto y la encontró cruzando la calle en pleno centro de la ciudad.

Sólo hablo de camiones urbanos. Aquí no están considerados otros tipos de transporte, ni taxis, ni automóviles ni motos. Moverse en la ciudad resulta peligroso. Sólo para tener una comparación, hay que recordar que la influenza AH1N1, en el mismo período, ha matado a 5 personas e incapacitado temporalmente a 200 en todo Nuevo León. Y es motivo de justificada preocupación para el sistema de salud, para las escuelas, para los centros de trabajo y para las familias.

En el recuento del que hablamos hubo de todo. Choque de camión contra camión, contra auto o contra transportes de personal, como el que ayer mismo dejó 15 heridos. O atropellos del propio pasajero, como la niña que, también ayer, resbaló al bajar y el microbús en que viajaba le pasó por encima. O la caída de un camión a una zanja, hace cinco días, después de la cual los familiares de los 33 heridos estuvieron a punto de linchar al chofer.

¿Cuáles son las medidas que se van a tomar? ¿Quién se preocupa por estas cifras? Parecería que sólo los familiares y los deudos de cada una de las víctimas lo hacen, cada vez con mayor decepción, como mayor impotencia, con más furia.

luis.petersen@milenio.com