Transición: (2) el empresariado

El martes comentaba que el equipo de transición, aunque no es todavía un Gabinete de Gobierno, sí se perfila como el grupo cercano con el que llegará el mandatario estatal electo. Ellos son, por lo pronto, la gente que El Bronco tiene para gobernar.

Y en ese sentido, las recomendaciones que el sector privado ha hecho para formar parte del equipo no son precisamente buenas: llevan un fuerte ingrediente de interés particular.

Nada tiene que ver esta opinión con las personas. Creo que en su mayoría son gente con las capacidades y la preparación necesarias, pero se perfila aquí un gobierno con un alto porcentaje de nombramientos ligados a la IP, con fuertes relaciones (y obligaciones) que limitan la acción de gobierno y ponen compromisos al jefe del Ejecutivo estatal.

No es inocente que aparezcan tantas personas ligadas a las cámaras empresariales como posibles miembros de un Gabinete de Gobierno. El apoyo económico de algunos (pocos pero fuertes) grupos empresariales a la candidatura explica esa aparición.

El nuevo Gobierno Estatal deberá tener mucho cuidado para no darle demasiado peso a los poderes fácticos. Para el poder político, depender del poder económico al grado de aceptar sus posiciones en el Gobierno es traicionar su naturaleza. Simplemente no es republicano.

Una actitud republicana es aquella que mira a los intereses de la sociedad en su conjunto. A su estilo, lo decían antes los panistas (cuando tenían algo que decir): los bienes particulares nunca pueden estar por encima del bien común.

Me dirán: ¿a quién poner entonces, si no hay partidos políticos y justo de eso se trata? Es cierto, para bien y para mal no habrá partidos en este inicio de Gobierno. Para bien porque dieron ya muestras suficientes de incapacidad de ver más allá de sí mismos, o peor aún, de sus camarillas; para mal, porque cuando hay vacíos, los poderes existentes tienden a llenarlos.

Sin embargo, la propia vocación de los organismos intermedios, aquí y en cualquier parte, es la defensa (por otro lado legítima) de sus intereses. Además, las cámaras nuevoleonesas han estado bajo el control no de todo el empresariado, sino de grupos específicos.

Hay que recordar que los ciudadanos votaron en contra de los partidos, no en favor de las cámaras empresariales.

luis.petersen@milenio.com