Transición: (3) ciudadanos

“Era en serio cuando dijimos que íbamos a ciudadanizar el gobierno”: ayer, El Bronco, gobernador electo, planteó un equipo de transición más amplio que la propuesta inicial. Abrió las puertas a los ciudadanos que quieran participar, tanto virtualmente –vía internet– como, digamos, de forma presencial.

Qué bueno. Al menos, qué bueno que se abran las puertas de un grupo de transición demasiado canteado a una zona del área metropolitana, San Pedro, y a una pertenencia, a los organismos privados. Porque, como también lo dijo ayer Rodríguez Calderón, “los ciudadanos que le entren ahora a la transición, también podrán ser quienes participen después en el gobierno”.

Los encargados de la transición tendrán aún más chamba, pues ahora les cayó a ellos la responsabilidad de seleccionar. Como si no tuvieran suficiente quehacer. Uno supone que los interesados se inscribirán por las vías usuales, es decir, redes sociales, y los jefes de área les dirán si cumplen o no con los requisitos.

¿Criterios de selección? Ese es el talón de Aquiles de la propuesta. Se puede suponer que habrá interesados de todos los tipos posibles. Incluso los interesados con intereses escondidos. Para seleccionarlos, se habló ayer de dos criterios: saberle al tema del grupo o de la Secretaría a la que busquen integrarse y tener un código de ética.

Como criterio de selección, faltaría (y vuelvo con este tema) tener una visión de conjunto de la sociedad. Además de especialistas, además de ser gente correcta, falta esa visión, ésa que suele provenir de una actitud republicana, donde la mirada está puesta en el bien de la sociedad toda y no en una sola parte. ¿Hay gente que tiene esa visión general de la sociedad? Por supuesto, y sin duda estarán entre los interesados.

Sólo hay que detectarlos. Son las minorías en el sentido de José Ortega y Gasset, el pensador, creo, que más influencia ha tenido en el mundo hispanohablante de los últimos cien años. Son las minorías selectas, dice Ortega, que piensan individualmente y no siguen la corriente sólo porque sí; las minorías que superan el espíritu estrecho del especialista, ignorante de todo lo demás, y que abren su espectro de intereses vitales a todo el saber. Ya platicaremos de ellas: claro que las hay. Ojalá se integren.

luis.petersen@milenio.com