¿Todavía importa el PAN?

Lo que pase en el PAN el próximo 16 de de agosto, cuando se realizarán las elecciones por la dirigencia estatal, dibujará mucho de nuestro futuro político. Por más que la derrota haya sido tan sonada, por más que los grandes partidos estén en la lona y nadie quiera saber de ellos… todavía importan.

En la elección panista de Nuevo León se verá si hay voluntad, de la militancia y de los líderes, por cambiar el rumbo, o si dejarán caer al PAN en el tobogán en el que ya se desliza a toda velocidad.

Me preguntarán por qué han de ser importantes las elecciones internas de los partidos, si el triunfo independiente del Bronco, abrumador, estuvo basado precisamente en una crítica a los partidos.

Sí, pero… el camino independiente tampoco puede durar mucho. Casi lo diría así: por definición. No está llamado a ser sustituto de partidos, al menos no por largo tiempo. Pronto extrañaremos también la presencia de una institución que dé soporte, continuidad, sensatez, equilibrio a los personajes políticos que van y vienen.

Se han discutido mucho las debilidades del esquema de candidaturas independientes: el financiamiento a los candidatos, el riesgo a perder la libertad frente a los patrocinadores, la ausencia de contrapesos ante un solo liderazgo. El diseño y la aplicación de las políticas públicas requieren diversidad de puntos de vista, aunque hayan sido sancionadas en lo general por los votantes.

Las vías independientes funcionan para sacudir los excesos de los partidos. Y, aquí, sacudidos están. Los resultados electorales de todo el país, y particularmente el triunfo del candidato independiente en Nuevo León, los pusieron, al PAN y al PRI, ante la necesidad de revisarse a fondo.

El PAN, en agosto, estará en una verdadera encrucijada. Por primera vez, la dirigencia estatal va a ser elegida en votación abierta de los militantes, siempre y cuando tengan un año de antigüedad. Los panistas de Nuevo León tienen la oportunidad de tomar en serio la sacudida independiente. O se replantea o se hunde y le dejará su lugar a nuevas formaciones. Nada lo hace eterno: a fin de cuentas es una herramienta.

luis.petersen@milenio.com