En Tamaulipas el miedo va ganando

Más allá de la vecindad que nos amenaza, Tamaulipas está pasando por un momento tan complicado como en 2010. O más.

En Nuevo León, la caída de El Ferrari en Sabinas Hidalgo aumentó el miedo de lo que pueda pasar como consecuencia del conflicto en el estado de junto. Se suma a las detenciones del líder de Los Zetas de Nuevo Laredo, Z16, que se llevó a cabo en Monterrey, y la de su operador financiero, en San Pedro. Para acabarla, hace tres días una masacre dejó nueve personas muertas muy cerca de la frontera estatal, en Hidalgo, Tamaulipas.

Pero las cosas se han complicado de una forma muy vistosa y más que sanguinaria en la zona sur tamaulipeca. El viernes pasado fueron incendiados varios restaurantes de Tampico y asesinadas dos personas en los alrededores. El lunes hallaron a siete decapitados dentro de una camioneta. El martes fueron encontrados otros dos cuerpos desmembrados.

A los habitantes de Tampico, Madero y Altamira se les volvió a hacer bolas la vida. En 2013 ya había un poco más de tranquilidad: se habían dejado de oír las balaceras y se podía caminar en casi cualquier parte. Pero ese relajamiento se acabó. De nuevo la población ha tenido que cambiar sus hábitos. Trata de no salir en la noche: ni al cine ni a restaurantes ni, por supuesto, a antros. Y otra vez, esa inquietud por saber dónde están los familiares cercanos, a qué hora llegan y qué camino tomarán. Se aferra a la información compartida en las redes sociales.

Las tiendas están cerrando antes de lo habitual. Además de que hay poca gente en las calles, gana el miedo a las extorsiones y a los incendios que les han puesto como un ejemplo de castigo por rehusarse a colaborar.

Incluso los centros comerciales y los grandes supermercados, que no han sufrido incendios, están cerrando dos horas antes para protegerse y proteger a sus clientes.

Y duele realmente que las autoridades no digan la verdad. En Tamaulipas hay una larga tradición de negaciones, de “aquí no pasa nada”. Eso ha generado una desconfianza honda en la población. Si con los cambios recientes las autoridades comienzan a informar… difícilmente les creerán.

luis.petersen@milenio.com