Tamaulipas: corporaciones reprobadas

Si la mitad reprueba, algo anda mal. Según el reportaje de Víctor Hugo Michel que se publica páginas adelante, más de la mitad de los policías de las distintas corporaciones de Tamaulipas no aprueba los exámenes de control y confianza.

No se trata sólo de personas que traicionan una forma de trabajo. Va mucho más allá de un cierto número de malos elementos mal pagados y en busca de salidas. El altísimo porcentaje de reprobación habla del deterioro de las corporaciones. No hay duda.

El reportaje recuerda el pasado 6 de mayo, cuando el nuevo jefe estatal de investigación, Eduardo de Haro, “un coronel del Ejército con menos de un mes en el cargo, fue asesinado en una emboscada tendida por sus propios agentes”.

Es una verdadera ruina institucional que no se explica sola, que no llegó a este nivel por arte de magia. Las odiosas comparaciones son necesarias: uno no puede dejarse de preguntar qué pasaba en Tamaulipas mientras en Nuevo León se hacía, hace años, esta tarea de depuración y limpieza de las corporaciones. No es que Tamaulipas estuviera entonces en paz. Estaba por lo menos igual que aquí y con la gran diferencia de que allá no era nuevo, no había sorpresa. De cualquier manera en Tampico, por ejemplo, la economía urbana se vino abajo, y costaba trabajo rentar una casa porque nadie aceptaba un puesto que implicara mudarse a una zona considerada de alto peligro. Y ahora, cuando se asomaba alguna esperanza, todo regresa a como estaba.

¿Qué hay detrás de esta crisis institucional tamaulipeca? No tiene remedio: es producto de la dejadez de las autoridades durante mucho tiempo. Pasan trienios y sexenios y no hay transformación. Se han tardado tanto en forzar la depuración policiaca, tanto que hay que preguntarse si en paralelo no habría que medir la confianza a sus jefes y a los jefes de sus jefes.

#CómoEvaluarUnPolítico

Un elemento muy importante salió en la convocatoria sobre cómo evaluar a un político. Es simple: ¿sabe la persona a evaluar rodearse de gente más capaz que ella misma? ¿O se rodea de enanos que lo terminan empequeñeciendo? Hay que probar este criterio: creo que son pocos políticos los que saldrían aprobados.

luis.petersen@milenio.com