Sufragio efectivo, ¿por qué no reelección?

Hay quienes piensan que un mayor peso ciudadano en la política sólo se logrará cuando haya reelección. Reelección de diputados y senadores en el ámbito federal, y de gobernadores, alcaldes y diputados en el ámbito local.

La primera razón que esgrimen es que un buen desempeño le daría al legislador o al gobernante la posibilidad de influir en su partido y quedar otra vez como candidato. En otras palabras, que el partido y sus líderes tendrían un poco menos de fuerza frente a sus miembros-funcionarios y que éstos tendrían más libertad para tomar decisiones. Tomarían decisiones en función de lograr una buena aceptación con los votantes que por quedar bien con sus partidos y jefes políticos. Pues, a la hora de la verdad, lo que vale es quién puede traer más votos.

La segunda razón es que sería más práctico, más eficaz. Aunque el alcalde de Monterrey o el de Guadalupe quieran chapulinear para no perder su trayectoria (ojo, hablo del pasado, no insinúo el futuro), con la posibilidad de reelección los periodos de gobierno municipal serían, digamos, de cinco años efectivos y no los apresurados dos años en que los alcaldes intentan hacer algo antes de dedicarse, en el tercero, a hacer precampaña, campaña y traspasos de poderes.

En fin, según los optimistas, la política misma estaría más enfocada a que sus funcionarios públicos dieran más resultados. La retórica de campañas no desaparecería, claro, pero bajaría de intensidad frente a las acciones: en campaña, pesa el peinado, el tono de la voz, el traje, las sonrisas y las promesas; en el trabajo diario importan los logros.

Pero para los pesimistas, en lugar de búsqueda de resultados la reelección va a promover la fórmula de pan y circo, con tal de ser reelecto. Y también para los partidos pequeños, la cosa es distinta. Ellos argumentan que, además, los grandes se quedarán con una tajada aún mayor del pastel, pues si se reeligen, habrá menos posibilidades de alternancia que los incluya.

La reforma política que se discutía ayer, sin la presencia del PRD, en el Senado de la República, contiene estos elementos de reelección. Es el primer paso de un cambio importante, pero, ¿tendrá remedio nuestra política?