“Siempre será pagado con cárcel”

Sí, está bien, hace falta. Es importante endurecer las penas para quien, manejando borracho, cause la muerte de alguien. “Asesinar a una persona al conducir en estado de ebriedad siempre será pagado con cárcel”: es el mensaje que está detrás de la iniciativa del gobernador Rodrigo Medina, presentada ayer junto con el procurador Adrián de la Garza.

Hace falta. Hasta el momento hemos visto que quien comete ese delito consigue quedar libre, mediante cierto tipo de perdón o reparación de daño. Ahora se trata de eliminar la posibilidad de conmutación de la pena: podrá ser más o menos tiempo, pero el juez tiene que dar cárcel.

Ningún borracho al tomar el volante tiene en la cabeza la posibilidad de matar a alguien. Ni siquiera de provocar un percance de cualquier tipo. Pero sin duda el hecho de saber que no hay posibilidad de saltarse las rejas ayudará con el tiempo a tomar la única decisión adecuada: no conducir después de haber ingerido alcohol.

Ayudará también a que los municipios cumplan por su lado la tarea. Manejar borracho es ilegal y está penado. Pero hacer cumplir la ley no es una medida muy popular y los alcaldes prefieren ser populares. Las célebres antialcohólicas se ponen de moda en las posadas y otros días. De ahí en fuera, aquí, en una de las metrópolis con mayor consumo de alcohol, se puede pasar libre y espirituosamente de un lado a otro sin estorbos, con el mayor nivel alcohólico imaginable... Hasta que sobreviene el choque, el atropello, la volcadura, los lesionados, los muertos. Le saco la vuelta a la palabra accidente; no tiene nada de accidental un percance bajo los influjos del alcohol.

Mientras siga habiendo conductores alcoholizados seguirá habiendo muertos y heridos. En adelante tal vez vayan necesariamente a la cárcel, pero la función de no permitir la combinación volante y alcohol es indispensable. De entrada, el conductor bajo los influjos del alcohol, debe ser detectado e impedido de continuar. Y severamente castigado y retenido, para que no repita el numerito. A ver si nos vamos convenciendo que es mejor pedir tres copas y un taxi que cuatro copas y un riesgo enorme.

luis.petersen@milenio.com