¿Seguirá Canales?

El subprocurador Anticorrupción, Ernesto Canales, dijo ayer a MILENIO que acudirá a rendir cuentas por los célebres seis millones de dólares que le reclama su ex cliente Paula Cusi.

Antes deberá hacer algo.

Canales insistió en que se trata de un caso viejo y en eso tiene razón. El convenio entre Paula Cusi y Televisa, en el que ella perdió al desistirse de todas sus pretensiones testamentarias a cambio de 50 mil pesos, fue firmado el 28 de abril de 2012.

Comenzó entonces la nueva parte de la vieja historia. Paula Cusi se dio cuenta de que sus abogados y apoderados legales recibieron de Televisa los 6 millones de dólares, depositados en una empresa extranjera.

Los hechos son conocidos: los demanda y la demandan. Canales, ya subprocurador Anticorrupción comparece ante el Congreso de Nuevo León y ahí reconoce que sí, que recibió los seis millones, que los utilizó en gastos del juicio.

Pagar esa lana en gastos es inverosímil; se dice entre abogados (todos, bueno: casi todos tienen su dosis de mala leche) que no se la acabaría ni dirigiendo a su equipo desde distintas ciudades de Europa, llegando a hoteles glamorosos y asistiendo a grandes conciertos.

Por supuesto que en esta contrademanda le piden a Canales que rinda cuentas. Y que vaya a explicar cómo esos millones de dólares llegaron a parar al extranjero. Él irá, según dice. Pero los diputados le responden que antes renuncie. Que no le va a quedar tiempo. Y sobre todo le piden que no se lleve entre los pies la lucha anticorrupción en el estado.

La pregunta ahora es qué futuro tiene el esfuerzo contra la corrupción, tan necesario aquí.

Un fiscal Anticorrupción acusado de lo mismo no es un buen primer paso. Hace unos meses, Canales tenía a su favor el argumento de que se revivía un caso viejo sólo porque había sido nombrado subprocurador y estaba pisando callos. Ahora, el caso rejuvenece y está más vivo que nunca. Si el gobernador quiere dar credibilidad a su lucha anticorrupción debe retirar a Canales sin esperar a que el Congreso nombre a un fiscal autónomo.

luis.petersen@milenio.com