Revocación imposible

Soy de los que piensan que es mejor tener una Ley de Participación Ciudadana perfectible, que no tenerla.

Me da gusto que Nuevo León sea pionero en el país y que incluya la revocación de mandato dentro de su buscada, votada y vetada ley, ya lista para aprobarse la próxima semana.

Sin embargo, hay que decir que lo perfectible es mucho, particularmente en la revocación de mandato.

El punto cuestionable es que se requiere diez por ciento del padrón electoral del estado, del distrito o del municipio, según el caso, para solicitar una revocación. Y un resultado de al menos cuarenta por ciento, no de la votación emitida, sino del número ciudadanos inscritos en la propia lista nominal, para que proceda la revocación.

Como se puede ver en las páginas 12 y 13 de la edición de hoy, ni el más votado de la historia del estado se acerca a tal porcentaje.

Entiendo que la abstención deba en este caso interpretarse como "no tengo interés en la revocación" pero si ése es el argumento, ¿por qué no se fueron hasta el cincuenta por ciento del padrón para quitar el mandato? ¿A qué responde el cálculo que hicieron los diputados?

En la práctica, no habrá revocación. Mucho antes de que sea posible que cuarenta por ciento del padrón la vote, ya habrá sido imposible gobernar. Y seguramente habrán entrado en vigor otros mecanismos de repudio: antes, habremos visto manifestaciones multitudinarias, desafueros, denuncias y otras cosas; antes, la autoridad cuestionada habrá renunciado a petición de sus jefes políticos.

Iniciar un proceso de consulta para revocar, con firmas del diez por ciento del padrón, es un poco más cercano a la realidad. Pero de cualquier manera es mucho: a un candidato independiente se le piden las firmas de tres por ciento de la lista nominal para aparecer en las boletas.

¿Qué puede pasar? Que esperaremos a que se vayan los gobernadores, los diputados y los alcaldes y que lleguen otros que nos llenen de promesas y nada cumplan.

Pero la figura de revocación de mandato existe y puede mejorar. Eso es un alivio.


luis.petersen@milenio.com