Reforma atropellada

Hubo arengas, golpes y vidrios rotos. Un par de lesionados, nada grave. Al final salió la Reforma Política. Atropellada, claro. Hay nueva ley y el riesgo de un proceso electoral lleno de obstáculos quedó conjurado.

El PAN cedió, desde el lunes en la tarde, en lo referente al número de magistrados en el Tribunal. Quería cinco, se conformó con tres. También cedió en aquel invento raro de las “candidaturas comunes”.

El PRI, por su lado, cedió ayer en su defensa de los pequeños. Aunque la minuta votada resultó igual a la iniciativa original presentada por su bancada, a lo largo de las últimas semanas los tricolores cambiaron para dar hasta la vida por la chiquillada. Argumentaban que sólo seguían a la reforma federal.

Al final, esta chiquillada fue la que salió perdiendo. Ya el Congreso de la Unión los había obligado a mantener el tres por ciento de la votación para seguir con registro, es decir con vida, y para tener un primer diputado de representación proporcional.

En Nuevo León los partidos pequeños buscaban, con el apoyo del PRI, que el segundo diputado no les resultara tan costoso, otro tres por ciento; que con sólo con uno y medio por ciento más se pudiera reclamar otro escaño.

Ayer, por ceder ante el PAN, el PRI se olvidó de los pequeños y se lanzó a una Reforma Política que los deja en situación más que complicada. Con una votación similar a la de 2012, la nueva ley hubiera dado un diputado menos a cada uno de los chiquillos. Al PAN y al PRI, dos más.

Por eso hubo reclamos, arengas, golpes y vidrios rotos. Grupos de simpatizantes de los partidos pequeños se situaron afuera del Congreso y en algún momento decidieron entrar.

Con esta reforma entra en escena la reelección, las candidaturas independientes y la equidad de género en distintos ámbitos. Ya estaban dentro de la vida política del país, pero les faltaba una reglamentación específica, que apenas ahora comienza a verse. Y les hubieran sobrado líos legales.

Los independientes hubieran preferido sin duda porcentajes mucho más bajos de firmas como requisito para sus candidaturas. Quedó en tres por ciento del padrón electoral para el caso de gobernador. Ya hablarán.

luis.petersen@milenio.com