Reconocerlo es un buen primer paso

Me dijeron ayer que mi artículo (“Por qué sí tener miedo: la seguridad desglosada”) era desesperanzador. Yo no lo creo. Más bien pienso que las autoridades estatales, al reconocer en el Congreso que hay problemas en seguridad, dieron un paso adelante. Aunque tengan que dar muchos otros.

La cosa no está bien, está como para seguir teniendo miedo. Aceptarlo es un buen porcentaje de la solución. El lunes, en la Glosa del Informe, el Gabinete de seguridad no minimizó el problema: en Nuevo León se han reactivado los cárteles, no hay suficientes policías ni capacitación, los penales están complicados...

Y las autoridades no están trabajando juntas.

Ayer mismo los organismos intermedios ahondaron en lo mismo. Presentaron los resultados del Pulsómetro, encuesta semestral  realizada por el Tec de Monterrey.

En ese estudio, la caída de la confianza en Fuerza Civil es vertiginosa. Sólo 14. 7 por ciento de los habitantes confía en la corporación (hace apenas un año era 21.3). Como comparativo, el Ejército goza en 2016 de la confianza de 53 por ciento y la Marina 58.4, con un descenso anual de un par de puntos.

Fuerza Civil se encuentra en estado de emergencia y hay que revisar los protocolos de operación y de capacitación, dijeron ayer los representantes de los organismos.

Pero, aun así, la corporación estatal está más arriba en confianza que las Policías municipales, salvo San Pedro, que se mantiene un poco arriba de 20 por ciento. Le sigue Escobedo con 12 y en la cola están Monterrey con 4.9 y Apodaca con 3.7 por ciento.

El resultado es que la gente se siente cada vez más insegura en toda la zona metropolitana. El año pasado en San Pedro dijeron sentirse seguros 63.3 por ciento de la población; este año, sólo 39.7 por ciento. La caída es impresionante: ¡23.6 puntos en un año!

Muy pocos creen en la Policía. Y cada vez menos. Esa podría ser la más pesimista de las conclusiones.

Pero también el urgentísimo y esperanzador trazo de un plan de trabajo común.

luis.petersen@milenio.com