Presunción de inocencia y tentación de mordaza

El nuevo sistema acusatorio garantiza la presunción de inocencia. Si alguien está involucrado en un asunto penal, deberá ser tratado como inocente de principio a fin mientras no se demuestre su culpa. Qué bueno.

La manera de aterrizar esto en cada estado ha sido distinta, sobre todo en lo que se refiere al papel de los medios de comunicación. En Sinaloa, los diputados se fueron al extremo con el artículo 51 bis, ya célebre, de la Ley Orgánica de la Procuraduría General del Estado, aprobado por unanimidad hace dos semanas: poco tardó en generar ampollas y está en proceso de derogación. Decidieron que la información sobre hechos policiacos provendría exclusivamente de boletines oficiales. Prohibieron a los periodistas el acceso a escenas de crimen y fotografiar o grabar a los delincuentes. Clara censura, criticada como ley mordaza en todas partes.

En Nuevo León las cosas no llegaron tan lejos. En la ley correspondiente, aprobada año y medio antes que en Sinaloa, el Congreso del Estado dejó en manos del MP, es decir, de la Procuraduría, la decisión de lo que deberá considerarse información clasificada para salvaguardar la presunción de inocencia, la integridad de las víctimas y la correcta investigación.

En entrevistas ayer con el arquitecto Benavides y con Luis García (ésta última se publica aquí), el procurador Adrián de la Garza comentó que espera construir junto con los periodistas y los medios las condiciones particulares de cobertura. Suena bien, pues la tentación de la mordaza es fuerte. Seguramente, dijo, habrá cosas que cambien, como mantener en reserva los nombres y las imágenes de los involucrados en un ilícito, presentar a los delincuentes hasta que haya sido acreditada su responsabilidad, y cuidar a las víctimas.

Por lo pronto, no estamos cerca de Sinaloa ni de su solución a boletinazos: ya sabemos que un boletín sirve para engrandecer al jefe y minimizar errores y omisiones. Aunque si otro procurador llega y piensa distinto… volveremos a empezar.

Ahora bien, el nuevo sistema acusatorio permitirá otras cosas interesantes a los periodistas: nada menos que estar presentes en un juicio e informar a las audiencias. Este es otro tema que tendrá que ser aprendido por los periodistas y, sin duda, discutido con la autoridad.

luis.petersen@milenio.com