Pasión y muerte del peatón regio

Ser peatón en la zona metropolitana de Monterrey es un viacrucis. No hablo del calor ni del viento ni del polvo ni de la lluvia. Eso se arreglaría como hemos arreglado tantas cosas: bastaría una vestimenta adecuada y más árboles. Claro, si viéramos el transporte sin auto como algo deseable y acorde con una mejor calidad de vida.

En nuestra ciudad no se puede andar porque no hay banquetas y, cuando las hay, tienes que abandonarlas. Existe la costumbre de estacionar el auto encima de la banqueta. En algunos lugares porque no hay estacionamiento, lo cual no es disculpa. En otros lugares porque estacionarse de frente en una entrada resulta ser tranquilizante, o más interesante, aunque haya lugar a un lado.

Los peatones pasivamente se bajan a la calle y rodean entera la divinidad estacionada que ellos no usan. Nada los alienta a caminar ni a solicitar su derecho de paso. Al contrario: la autoridad no hace nada para combatir este abuso del auto.

Y hay muchos más estorbos. Vayan a dar una vuelta a la manzana y lo verán (¡pero en carro no!). Por mi parte, tengo al menos una foto de cada cosa que vi: mal estado del piso, postes de todo tipo a medio paso peatonal, árboles (¡recién sembrados!) también a mitad del paso, señales de tránsito a la altura de la nariz (o de la frente, según la peatonal estatura), publicidad al lado de los parabuses que en vez de proteger al peatón lo obliga a bajarse a la calle… y hay lugares donde la banqueta simplemente se interrumpe porque a los dueños de la casa se les ocurrió poner en su lugar un floreado jardín.

Cruzar las calles, eso es otro cuento. Un ejemplo es la avenida Vasconcelos, en un municipio que se dice cuidadoso de los peatones: desde el túnel de la Loma Larga hasta muy cerca del casco de San Pedro, cruzarla es una odisea. Y esa experiencia se repite por doquier.

En Nuevo León, los 83 decesos en accidente vial fueron la segunda causa de muerte en los primeros cien días de este año. De ellos, 29 fueron por atropello. Sólo un dato.

luis.petersen@milenio.com