Paridad: por si alguien dudaba...

Ayer la Comisión Electoral regresó a sus lineamientos para el registro de candidatos. Con ello, restauró la paridad de género en las candidaturas para la elección de junio.

Lo hizo siguiendo la decisión del tribunal federal. El fin de semana la Sala Regional del Trife dio su fallo, noticia sin duda buena para las mujeres de Nuevo León, para los comisionados de la CEE que resultaron legitimados, y para todos los que creen, varones y mujeres, que la estricta paridad de género en política es necesaria como una acción afirmativa para el cumplimiento de los derechos y como una esperanza para que esto empiece cambiar.

Y, bueno, si alguien dudaba de la eficacia política de las mujeres en Nuevo León, tiene razones más que suficientes para desengañarse. Lo digo porque los partidos políticos han actuado como si dudaran, como si estuvieran convencidos de que ellos ganarían. Tomaron las leyes como si nunca fueran a tener efecto, pero se enfrentaron con una auténtica muralla china.

La muralla está abanderada esta vez por quienes intentaron y lograron dentro de la CEE los lineamientos paritarios de candidaturas, y por quienes impugnaron el rechazo de éstos por parte del Tribunal local. Es la culminación del trabajo constante y duro de años, tanto en el ámbito legislativo como en la operación de los partidos.

A partir de ayer, los partidos políticos tendrán que (volver a) razonar sus decisiones de candidatura en cuestión de paridad y presentar sus candidatos en función de esos razonamientos. Los distritos deberán dividirse para varones y mujeres en estricta igualdad: distritos ganadores y perdedores, distritos donde se tienen más posibilidades y donde se tienen menos. Las mujeres no podrán quedar confinadas a candidaturas en donde su partido pierde.

En los municipios igual. Después de la elección, los regidores de los distintos partidos harán una sola mezcla en estricto orden mujer-varón.

Hay muchas circunstancias que hacen ver este proceso electoral como el más complicado de los últimos tiempos en Nuevo León. Pero estos logros en paridad de género abren una ventana para esperar que los estilos, los objetivos y los modos de la política empiecen a cambiar. También la percepción que se tiene ahora de los políticos. Veremos. 

luis.petersen@milenio.com