¿El PAN sí puede cambiar?

Las verdades que Josefina Vázquez Mota soltó ayer acerca del PAN importan mucho aquí. Primero, porque Nuevo León es uno de los tres estados en donde ella ganó. Segundo, porque es en Nuevo León donde el PAN tiene puestas sus esperanzas de llevarse una gubernatura próxima y dar señales de que no todo está perdido. Tercero, porque en el grupo que apoya a Josefina en su cruzada se encuentran dos ex gobernadores de Nuevo León, Fernando Canales y Fernando Elizondo, además de la ex alcaldesa de San Pedro, Tere García de Madero.

Lo que Vázquez Mota escribió en su blog es conocido, no por eso menos fuerte: “Dejamos de ser el partido de la ética y de la seriedad y comenzamos a emular al partido de siempre”; el PAN perdió su capacidad de convocar porque en lugar de proponer una forma distinta de hacer política en México, la copió; la política se ha vuelto negocio: “Se reduce a sobornar y corromper”.

Y añadió que sólo con panistas “libres de corrupción, del mandato de una nómina, libres por la fuerza de nuestras convicciones, podremos, con orden y generosidad construir el PAN del futuro”.

Claro que Josefina tendría toda la razón en lo que dice, si detrás de su discurso no brotaran los “peros”. A ver: si ella les ganó a Peña Nieto y a López Obrador en Nuevo León, lo hizo con mucha ayuda del PAN que ahora critica, el PAN de las nóminas, de las estructuras y de las movilizaciones con regalito incluido. Mucho más que con la ayuda de esa parte del PAN que la apoya ahora para presidir el CEN.

Además, dentro del grupo de ex gobernadores que la apoyan destacan Carlos Medina Plascencia, de Guanajuato, y Ernesto Ruffo, de Baja California. Curiosamente, ambos aparecen como promotores nacionales de una empresa recolectora de basura, Red Recolector, que ha participado en licitaciones sumamente cuestionadas, durante administraciones panistas. Hay ejemplos en San Luis Potosí, en Baja California… y es la que acaba de ganar en Monterrey.

¿Dónde están los buenos y libres? El mensaje de Vázquez Mota se titulaba “La hora de reconstruir al PAN”. Hay que preguntarse si no pasó ya esa hora y si, tanto Acción Nacional como el partido del que aprendió y “que jamás cambiará”, no deberían de dar lugar a formas menos partidistas de contender y gobernar.