PAN: la imposible cicatrización

En Nuevo León la cosa es distinta. Sin duda, en otros estados el PAN superará los raspones propios de una contienda interna. Está claro que los corderistas o calderonistas podrán hacer algo en su mismo partido: sobarse, abrirse a la reconciliación, pensar hacia el futuro y seguir haciendo la lucha desde dentro.

A fin de cuentas, Madero no ganó en Zacatecas, Yucatán, Tabasco, San Luis Potosí, Querétaro, Oaxaca, Michoacán, Guanajuato, Durango, Colima, Baja California Sur ni Aguascalientes. Algo harán.

En Nuevo León la cosa es distinta, primero, porque aquí Madero arrasó con cerca de 80 por ciento de los votos. En ningún otro estado llegó tan lejos.

Segundo, porque los líderes del otro 20 por ciento han sido despiadados en su crítica a Madero y sus maderistas. Los calificaron de corruptos del más alto nivel, los identificaron con el priismo, no por una postura ideológica ni por el Pacto por México, sino por ser simple y llanamente chuecos. Estiraron la liga hasta romperla: las declaraciones llegaron a un punto de no retorno en el momento en que pidieron cárcel a sus delincuentes correligionarios.

Tercero, porque es imposible la convivencia en el PAN local cuando una de las partes tiene claro que su partido no debería ganar la gubernatura el próximo año. Cuando, además, la contienda por Nuevo León es clave para el panismo nacional: aquí se juega en buena medida su futuro y, en todo caso, se determinará el nivel desde el cual podrá iniciar su reconstrucción.

Aun después de la elección del domingo, las heridas no cierran. Siguen sangrando y seguirán. El PAN de Nuevo León padece de hemofilia, mal hereditario que impide la coagulación sanguínea. Lo que se puede esperar de esa parte aguerridamente anti maderista, anti arellanista y anti trinitarista es: A) Una desbandada, pues aquí, a diferencia de otros estados, en este momento sí tienen a dónde irse: la Vía Independiente puede abrirles una ventana y coquetearles desde ahí. B) La generalización del nado de muertito y a ver qué pasa: muchos llevan ya tiempo en ese deporte. C) Que sean ellos los encargados de disparar el esperado fuego amigo.

luis.petersen@milenio.com