PAN: las heridas no cicatrizan en la mesa de operaciones

Las dificultades panistas parecen crecer entre ronda y ronda. Apenas hace una semana, Margarita Arellanes llegó de la Mesa Nuevo León portando los acuerdos como trofeo, cuando regresó la discordia a tocarle la puerta.

Ayer hubo reunión. Y la herida se reabrió sin que hubiera sutura posible en el momento. El tema conflictivo a simple vista fue la alcaldía de Monterrey; más precisamente quién será el candidato panista para ese puesto, el que creen que no perderán a pesar de todo, a pesar de Adalberto Madero, a pesar de Larrazabal, y a pesar de más y más actos de campaña.

Según el reporte de Daniela Mendoza, el asunto se había resuelto antes con una convención donde competirían Iván Garza y Felipe de Jesús Cantú. Pero ayer, una parte de la Mesa puso de nuevo a Alfredo Rodríguez Dávila en esa contienda.

Un tema de fondo es que Felipe de Jesús volvió a ponerse en la fila de la gubernatura, de la que se supone se había bajado ya. Con eso, la certeza de la candidatura para Margarita baja algunos puntos. ¿Por qué lo hace Felipe? Probablemente porque hay otros movimientos en esa misma fila y, nada más por si se llegara a ofrecer, no quieren dejar a Ugo Ruiz retando solo.

Ugo, con todo y sus números bajos en las encuestas, se ha empezado a mover campañosamente hasta el grado que se habla ya de una denuncia en su contra por andar de adelantado. Tranquilamente anduvo en el sur del estado, ante una audiencia que oscila entre mil doscientos y siete mil personas (entre políticos te veas), en algo que no puede entenderse sino como acto de campaña. A menos que haya ido a exponerles las bondades del municipio de San Pedro o a exportar los principios fundamentales de un gobierno ordenado...

Las heridas, pues, no cierran. La fila detrás de Margarita no se acaba. A pesar de que los de atrás van contando los puntos que ella les lleva de ventaja, parece que también van contando con un probable tropezón de la hasta ahora máxima aspirante.

luis.petersen@milenio.com