PAN: Madero vino a declararlo vivo

El PAN sigue vivo. Esa parecía ser la consigna de la visita de Gustavo Madero. Vino pronto a donde tenía que venir pronto. Al estado donde más votos obtuvo. Foto con los alcaldes panistas, foto con los aspirantes a candidatos a gobernador en 2015, la elección próxima más importante para su partido. Y vino a dejar claro que los panistas de Nuevo León serán quienes decidan sobre sus candidatos: esa había sido su promesa.

Las heridas muy hondas en el PAN de Nuevo León difícilmente sanarán. Las dos alas del partido se dieron con todo y acabaron desconfiando unos de otros hasta de su nombre. La parte perdedora, con veinte por ciento de los votos, llegó a pedir cárcel para sus correligionarios corruptos, todos de la parte ganadora, claro.

Pero, aunque hay ahora quién quisiera irse a otro lado y ver morir al PAN, dados los defectos y las insuficiencias de quienes lo dirigen en todos los niveles, la visión de más largo plazo termina imponiéndose.

Por la cabeza de todos los panistas del país que dudan si quedarse o no pasa la pregunta: ¿qué sucedería si el PAN muriera? Tratando de responderla, alejan la mirada del mero presente y se enfrentan con otra perspectiva. Más allá de las preferencias, las pertenencias, las ideologías, nadie puede negar la aportación del PAN al estado y al país, particularmente al proceso de democratización. Eso, volteando hacia el pasado.

Y hacia el futuro igual: ninguna construcción nueva conseguiría en un tiempo razonable, antes de su desgaste, el empuje que puede lograr un viejo como el PAN en la consolidación democrática. Es el peso de la marca.

Por eso no se van los panistas del PAN. Porque se enfrentan con esa pregunta. A lo largo de la historia, muchos se han ido y regresado. Muchos prefieren esperar a ver qué pasa, prefieren permanecer en segunda fila, o incluso nadando de muertito. Es realmente difícil sustituir una fuerza que ha echado raíces formando ciudadanía, que es histórica en ese sentido, y que puede recuperar su potencia. A su estilo, con sus deficiencias y con sus opciones, el PAN es indispensable para que haya alternancia en el país.

luis.petersen@milenio.com