Optimismo energético

La visita a Monterrey de Pedro Joaquín Coldwell, secretario de Energía, y los anuncios que hoy se hagan de un plan para Nuevo León serán una primera señal de la fisonomía del México post reforma energética.

Por lo pronto, Rolando Zubirán Robert, secretario de Desarrollo Económico de Nuevo León, avisó que esta mañana se dará a conocer la primera inversión del año en el sector energético.

Una empresa extranjera, adelantó. Amarrado.

Y es apenas el inicio de los mil quinientos millones de dólares que se asegura lograrán en 2014 en inversiones energéticas, como mínimo, pues se habla de una cifra potencial de casi tres mil millones. Se espera que la inversión en este sector pase de 32 por ciento a 50 por ciento de la inversión extranjera directa.

El optimismo derivado de la reforma energética (y de estar además parados sobre la cuenca de Burgos) ya llevó al Gobierno Estatal a cambios en su organización.

Zubirán mismo anunció ayer la creación de la Subsecretaría de Energía y de otras dependencias especializadas en esta gran novedad energética, para promover la zona, equipar el estado, crear empresas y captar capital.

Es interesante el hecho de que esas nuevas estructuras estatales serán financiadas por el Gobierno Federal. ¿Será Nuevo León la punta de lanza?

Son los anuncios que se han dado y los que se darán hoy. El estado se ve a sí mismo como un polo de desarrollo basado en energía eólica, en energía solar y en gas shale. Hay prisa. Empresarios y Gobierno se han reunido ya para aclarar qué hace falta en términos de educación, tecnología o infraestructura.

Se espera, pues, un boom industrial debido a la reforma. Se espera que Nuevo León se vuelva un polo de desarrollo energético y que arrastre al noreste entero en su camino.

Es el optimismo del noreste. Lo único que contrasta es que esa visión realmente no es compartida en otras partes del país.

Ayer, en el DF, Manlio Fabio Beltrones insistía en que la reforma energética no daría resultados tan pronto. Más aún, dijo, con estos cambios no serán automáticos ni el empleo ni el crecimiento económico.