Nuevo León, tierra de temblores. La escala de PRIchter

En Nuevo León hemos llegado a cien sismos en seis meses. Se presentan cada vez más seguido. Quieran o no, estamos en zona sísmica. Y como la política es un espejo de la realidad, también ha empezado a temblar. Sobre todo en 2014, año de precandidatos a la gubernatura, año en que comienza el proceso electoral 2015, año de temblores políticos.

Aquí los medimos con la escala de PRIchter, que también es un reflejo de la escala Richter, no hay por qué inventar el hilo negro: de 2.0 a 7.9 grados, como debe ser.

Hasta ahora casi todos los temblores políticos en Nuevo León caen bajo la etiqueta Menores, entre 2.0 y 3.9 grados: “Perceptibles a menudo, pero rara vez provocan daños”. Es el caso, en el PRI, de los movimientos de las senadoras Ivonne Álvarez y Marcela Guerra, quienes hasta ahora no pusieron a temblar a nadie.

Pero en el mismo PRI se han registrado varios temblores más importantes, de entre 4 y 4.9 grados; la escala de Richter (y, claro, la de PRIchter) los describe así: “Movimiento de objetos en las habitaciones que genera ruido. Sismos significativos pero con daño poco probable”. Hasta ahora han aparecido algunos aquí: Federico Vargas, Juana Aurora Cavazos y, en este mes, Adrián de la Garza. Hasta ahora, ninguno ha causado estragos.

Otros terremotos recientes han sido más fuertes. Las escalas de Richter y de PRIchter definen como Moderado a aquel sismo que va de 5.0 a 5.9 puntos: “Puede causar daños mayores en edificaciones débiles o mal construidas. En edificaciones bien diseñadas los daños son leves”. Un temblor así sucedió hace un par de semanas, cuando la Universidad de Ciencias de la Seguridad, bajo el control del Gobierno Estatal, se quejó de que Margarita  Arellanes tenía un gran porcentaje de polis no acreditados.

Internamente, el PAN ha sufrido terremotos inolvidables. El más reciente alcanzó la intensidad máxima en la escala de 7.9 grados. “Puede causar graves daños en extensas zonas”. Este temblor tuvo una parte oscilatoria: la salida de Fernando Elizondo, seguido por Luis David Ortiz. Y una parte trepidatoria: la incorporación de aquél a Vía Ciudadana, que pone realmente a temblar a Margarita, aunque ponga a bailar a otros, los priistas. Es año de sismos.

luis.petersen@milenio.com