Monterrey, en estado de emergencia

El servicio solicitado no está disponible en este momento, respondía la atenta grabación. Y ese momento permaneció todo el día.

No es exagerado decir que esto se convirtió en una emergencia. Ni Protección Civil, ni Policía ni Tránsito de Monterrey estaban disponibles en el teléfono. Es una emergencia que los servicios de emergencia no cuenten a su vez con servicios de emergencia.

La página municipal en internet estaba caída desde un día antes, según el reporte publicado por Syndy García. Y ayer mismo, los teléfonos para preguntar lo que sucedía tampoco resultaban una opción. No contestaban.

No hubo, por lo tanto, una versión oficial acerca de lo sucedido. Para el común de los mortales, eso pasa cuando las líneas telefónicas no se pagan. El municipio de Monterrey en otras ocasiones ha argumentado causas diferentes, algo así como problemas logísticos o problemas técnicos, no falta de pago.

Sea o no, el tema es grave: si el municipio no tiene dinero para sostener las necesidades básicas de sus servicios básicos, hay que encender las alarmas; aun peor sería si el problema es logístico o técnico, pues eso habla en realidad de deficiencias en la organización elemental.

Y en cualquier caso, el tema da para abrir la pregunta sobre los resultados de la actual administración. Mucho se ha hablado del abandono de la ciudad en ámbitos vitales.

¿Qué cuentas entrega Margarita Arellanes a los regiomontanos en cuestión de seguridad? Parece tan lejana y tan estéril la pretendidamente histórica “llegada de los marinos”…

¿Qué cuentas entrega en los servicios públicos, en la pavimentación, el alumbrado, la limpieza o el cuidado de los parques? ¿Y qué cuentas en el replanteamiento urbanístico ofrecido, con un flamante Implanc y su ramillete de proyectos significativos en el Centro, en el sur o en el poniente de la ciudad?

Ahora mismo los vecinos de la carretera Nacional están alertando por la autorización de más fraccionamientos sin que haya soluciones a la vialidad y a los servicios saturados. Veremos si alguien los escucha en el Cabildo.

Si hubiera que caracterizar brevemente a la actual administración de Monterrey, la palabra adecuada sería esa: abandono. No hubo dinero y no hubo tiempo, no hubo atención. O los hubo, pero para otras cosas.

luis.petersen@milenio.com