¡Linares sí es Nuevo León!

Cadetes de Linares, tamborileros, glorias; botica Morelos y, enfrente, el museo; las brujas de la Petaca y sus limpias, los elotes de la plaza, la Facultad de Ciencias de la Tierra y su museo de paleontología; el acueducto colonial y más de 100 construcciones protegidas por el INAH; dos festivales independientes, uno de circo y otro de cine de terror… Por fin la zona metropolitana voltea a ver afuera de sí misma.

Linares siempre ha sido Nuevo León: quiero decir que en cierto sentido exagero con el título de este artículo. Pero en otro sentido, hay que subrayar que las políticas públicas han descuidado a las ciudades y las comunidades no metropolitanas, como si se tratara del más allá. Ni en presupuestos, ni en seguridad, ni en impulso para el crecimiento económico. La (des)proporción de población metropolitana frente a la del estado completo no es una cuestión de azar. Es una cuestión de oportunidades.

Se presentaron ayer dos proyectos en uno.  Por un lado, Linares se candidatea como Pueblo Mágico. El membrete, un poco avejentado, es lo de menos. Lo interesante es que tal candidatura supone una regeneración del centro y un fortalecimiento de la infraestructura turística. Se trata de un cambio en la vocación de esas manzanas, para favorecer el turismo y una mayor calidad de vida de sus habitantes. Por supuesto que el plan incluye fuentes, árboles, remozamiento de casas antiguas, zonas peatonales y paseos ciclistas.

Por otro lado, se impulsa a Linares como un polo de desarrollo, no sólo turístico sino industrial. Un gasoducto vale más que cien caminos y Linares tendrá lo primero. El gas natural podrá llegar a precios competitivos por el ducto Los Ramones y permitirá detonar el crecimiento, tanto que se espera en unos años que el Parque Industrial sea casi cuatro veces más grande, de 70 a 270 hectáreas.

Uno se pregunta si todo este impulso incluye a Hualahuises, que ha peleado el mágico reconocimiento desde hace ya rato.  Ambos pueden llegar a ser un (gran) pueblo mágico.

Suena mágico, pero aún en La Petaca se sabe que por arte de magia nada prospera. El proyecto es un gran paso. Faltan muchos otros.

luis.petersen@milenio.com