Licitaciones peligrosas

Entre basura, medicamentos, gasolina y patrullas, las compras y licitaciones de Margarita Arellanes están empezando a poner en peligro su imagen. En ninguna de sus adquisiciones mayores se ha salvado de estar en el centro del huracán.

Viene una nueva licitación.

Según el reportaje de Daniela Mendoza que presentamos hoy, está por abrirse el concurso para una parte nada despreciable del alumbrado público del municipio de Monterrey: 30 mil luminarias, con un costo que podría rondar los trescientos millones de pesos.

La última experiencia quedó lejos del éxito: la licitación de la recolección de basura para los próximos 15 años (cinco periodos de administración municipal, aunque en adelante pueda haber reelección) está bajo litigio. Se trata de 135 millones de pesos anuales. De hecho, no podrá hacerse efectiva en la fecha planeada, a principios de 2014, porque ya hay un amparo de por medio.

En este caso, la empresa PASA, que actualmente ofrece el servicio de recolección de basura y que perdió la licitación, impugnó el proceso porque se sentía excluida desde las bases mismas.

Las cláusulas, dijeron, abrían la puerta exclusivamente a la empresa Red Recolector, que acabó ganando. En los medios, PASA incluso acusó de corrupción a la administración de Arellanes.

Con esa carga, el municipio se vuelve a lanzar, esta vez a la licitación de luminarias. Se trata de un arrendamiento, por lo que estarán presentes las instituciones bancarias. Están en competencia dos tecnologías diferentes: lámparas LED y aditivos metálicos de doble  lamento.

El punto es que Margarita no puede darse el lujo de reprobar de nuevo la materia "licitaciones".

En estos tiempos y con aspiraciones políticas como las suyas, debería ser capaz de llevar a cabo licitaciones modelo. Nada menos. Está claro que el alumbrado de la ciudad necesita con urgencia una manita. Pero hay que dársela también con costos tan bajos como sea posible, con financiamientos adecuados, con un esquema de mantenimiento viable, con tecnología de punta que realmente cumpla las normas de iluminación… y con procesos de compra absolutamente transparentes.

Vaya, Monterrey no se puede quedar en penumbras, ni sus licitaciones en la oscuridad: si tal cosa sucede, tampoco habrá mucha luz para la alcaldesa y para su futuro político.