Solamente con la cabeza del difunto

"Los sacerdotes, en sus diferentes parroquias, a veces celebran misas solamente con la cabeza del difunto". El obispo de Ciudad Victoria, Antonio González Sánchez, levantó la voz después de los últimos días de violencia en la capital tamaulipeca. "El mismo alcalde dijo que tiene miedo", añadió.

Y con seguridad tiene miedo: en una semana tres familias fueron masacradas en sus domicilios. La última fue el jueves pasado. Según el comunicado del Grupo de Coordinación de Tamaulipas, "agentes ministeriales hallaron los cuerpos de dos mujeres adultas, un bebé de dos meses y otros dos menores. También aseguraron un arma larga AR-15 con varios cargadores abastecidos". Si dejaron ahí el arma o ya estaba en la casa, es asunto menor ante la masacre.

Cinco días antes, el sábado, fueron acribilladas otras dos familias. En el primer ataque, temprano en la mañana, murieron dos hombres y nueve mujeres. Cinco eran niñas.

En el segundo, menos de una hora después, fueron asesinados una pareja y su niña de doce años. Otros cuatro miembros de la familia sobrevivieron, dos de ellos con amputaciones, según documenta Juan Pablo Becerra- Acosta en un reportaje publicado ayer en MILENIO.

Becerra entrevista a un familiar: "Está desatada la violencia y los medios no lo dan a conocer (...) Están acabando con gente inocente, con gente trabajadora, con gente que pone un negocio y la someten a que haga pagos (...) Mataron a mi cuñado, a su esposa y a una sobrina de once o doce años (...) una niñita que era discapacitada porque no podía hablar (...) se ensañaron con ella y con otro sobrino mío (uno de los sobrevivientes) al que le destrozaron la pierna, la va a perder (...) También mataron a un perro que salió en defensa de la familia (...) Más hace un animalito por la familia que las autoridades".

Tratamos de consolar, se resignó el obispo el domingo: "no podemos hacer otra cosa. Todos los días hay gente muerta en Victoria, es triste y doloroso que a familias sin deberla ni temerla las han matado".

Es la derrota de Victoria.

luis.petersen@milenio.com