Informe, empresarios y mensajes

Hace algún tiempo era impensable. Muchos de los empresarios que ayer acompañaron a Rodrigo Medina en su informe no lo hubieran hecho el año pasado. Con excepciones, la IP no sólo negaba explícitamente su apoyo a Medina en los primeros años de su gobierno, sino que era clara en sus intenciones de que no continuara en el cargo.

Las cosas han cambiado. Ayer estaban todos los que debían estar para modificar aquel mensaje. Por su lado, el gobernador reconoció el apoyo privado en la lucha por la seguridad en Nuevo León.

El tema empresarial fue clave: incluyó, además, a Ternium y Kia, las dos grandes inversiones extranjeras de los últimos años, cuyos directores estuvieron presentes.

El tema político también: el gobernador estuvo bien acompañado en su tarde. Llamó la atención la presencia del jefe de Gobierno de Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, y de un grupo nutrido de mandatarios estatales, para quienes Medina tuvo un saludo personalizado. También estuvo presente el Ejército, la Iglesia católica, ex gobernadores y los actuales poderes de Nuevo León.

Y claro que estuvieron ahí dos miembros del Gabinete de Peña Nieto, uno con la representación oficial y el otro como… oficialmente como paisano. O como aspirante distinguido, como varios otros.

¡Ah! Y esta vez Margarita Arellanes sí fue. En la mañana, por coincidencia o por planeación (o por planeada coincidencia), entró al recinto del Congreso junto al gobernador. Más de alguno había cruzado apuestas.

La seguridad fue el tema principal del discurso, pero ahora vinculado estrechamente a los asuntos económicos. A la inversión, al empleo, a la infraestructura, al desarrollo. Dos cosas parecieron particularmente importantes: Medina se atrevió a decir que en Nuevo León se había llegado a cero secuestros, cifra que sin duda tendrá que argumentar y matizar los próximos días. Tal vez se haya referido a los secuestros denunciados, no sé… todos sabemos que es un delito que no se denuncia por miedo.

La otra cosa llamativa fue un énfasis repetido, mañana y tarde, en que Rodrigo Medina no se va antes del final de su periodo de gobierno. La última parte de un discurso es la parte fuerte y la aprovechó para insistir en que se quedaba. ¿A quién le hablaba?

luis.petersen@milenio.com