La IP y el silencio

Fue sorpresivo el mensaje que la IP envió al Gobierno Estatal el viernes pasado. Coparmex, Caintra, Canaco, Consejo Cívico y CIC dijeron en una rueda de prensa que, en pocas palabras, las cosas no van bien en seguridad y que es necesario volver a las estrategias que tuvieron éxito hace algunos años. Exigieron coordinación entre los niveles de Gobierno y expusieron que el homicidio doloso aumentó 66 por ciento en el primer trimestre de 2016 con respecto al último de 2015, según el informe del Observatorio Ciudadano, a su vez basado en las cifras oficiales de denuncias del Gobierno Estatal.

Fue sorpresiva la respuesta del gobernador. Los organismos no saben de seguridad, afirmó (vaya...). Y continuó: lo que tenemos no es un repunte de la delincuencia, es la realidad; es que antes se informaba sólo lo que convenía al Gobierno. Lo que no resulta sorpresivo es el diagnóstico bronco de la administración anterior: las estrategias de seguridad eran un engaño, algo meramente mediático, culpa de las televisoras y demás, insistió.

Y fue sorpresiva también la reacción de los propios organismos aludidos y descalificados por el gobernador. Optaron por el silencio. Unos de plano dijeron que no le querían entrar al juego, como si no estuvieran ya dentro. Otros, simplemente declinaron: se disculparon por no poder atender la solicitud de información. Otros más, sólo no respondieron: buscaron la forma desaparecer. ¿Qué pasó? ¿Quién les dijo apacígüense? Los que sí respingaron fueron Vertebra y Fedeco, que no estaban entre los aludidos por Rodríguez Calderón. No está bien descalificar la opinión de los ciudadanos, dijeron.

Siempre se ha dicho que se requieren tres condiciones previas para empezar a resolver la inseguridad: 1) Aceptar el problema. 2) Situarlo como prioritario y dedicarle el tiempo y el presupuesto requeridos. 3) Despolitizarlo: ponerlo por encima de las diferencias para lograr la coordinación. ¿Se están dando estas condiciones? Yo no las veo.

luis.petersen@milenio.com