¿Fracaso? La visión de Nuevo León

Se habla de fracaso en la llamada guerra contra el narco, iniciada desde la Presidencia hace diez años por Felipe Calderón y continuada por Enrique Peña Nieto. Y es un hecho que la salida del Ejército a las calles no ha terminado con la violencia en el país.

Sin embargo, la perspectiva de Nuevo León es diferente y puede servir para matizar las afirmaciones generales.

El Ejército no llegó a Nuevo León porque se hubiera desbordado la cifra de homicidios. Lo hizo porque las corporaciones policiacas estatales y municipales estaban literalmente infiltradas por grupos delincuenciales, sometidas a la “ley de plata o plomo”. Cuando se les empezaron a requerir acciones en contra de esos grupos, los policías de plano no respondieron.

A principios de 2009, los tapados bloquearon avenidas para exigir el retiro de los soldados, ya presentes aquí. El año 2008 había terminado en Nuevo León con 263 homicidios dolosos y 2009 llegó a 267. Fue hasta después que la muerte violenta rebasó cualquier marca conocida en el estado (828 homicidios en 2010; 2,003 homicidios en 2011) y cualquier grado de crueldad: sólo hay que recordar los colgados en los puentes, algunos quemados, otros incluso vivos y masacrados arriba.

Es cierto que estaba presente el Ejército cuando los homicidios subieron y luego se controlaron (en 2012 comenzó a bajar la cifra a 1,459; en 2013 a 718 y en 2014 a 489). Pero dadas las circunstancias en el momento de decidir la llegada de los soldados, hay que preguntarse: ¿qué hubiera pasado si no llegan?

Nunca lo sabremos. Pero el riesgo de perder las alcaldías metropolitanas, ahí estaba. Tanto, que el Ejército efectivamente fue quien respaldó a los alcaldes elegidos en 2009 en la depuración de sus corporaciones. Posibilitó que naciera Fuerza Civil y que fueran gobernables estado y municipios.

¿Hubiera habido menos muertos? Tampoco se sabe. Pero muy probablemente cuando por fin decidiéramos rescatar municipios enteros, se habría armado una gresca mayor. El fracaso aquí no está tan claro.

luis.petersen@milenio.com