Los Fernandos, sus hijos, Kia y el conflicto de intereses

¡Santos conflictos, Batman!, diría Robin. Según la nota publicada hoy en MILENIO Monterrey, el Gobierno Estatal anterior pagó más de 25 millones de pesos al despacho Santos Elizondo por hacerse cargo de la validación y formulación legal de los convenios con Kia Motors.

Es imposible pensar que nada tiene que ver este despacho con los intereses de Fernando Elizondo, coordinador Ejecutivo del Gobierno, si su padre fue uno de los fundadores y su hijo es actualmente socio. Él mismo lo fue, por supuesto, aunque ahora sea parte del gobierno que cuestiona seriamente el trabajo del despacho.

Sólo hay de dos sopas: o el despacho donde su hijo es actualmente socio participó (y cobró) en la formulación de un convenio ilegal, o el gobierno donde él participa (¿cogobierna?) está pasándose de hablador con respecto al trabajo realizado por el despacho de su vida.

Vaya, tanto que un despacho así, que acepta y da forma a convenios tan contrarios a los intereses del Estado como dicen que fue, pues no debería volver a participar jamás en algo como esto. Ahí estuvo de socio y ahí está su hijo. ¿Se puede pensar que no hay conflicto? Francamente lo dudo.

Peor está el caso del otro Fernando. El secretario Turner es quien directamente confronta los convenios firmados con Kia, quien los tacha de ilegales y busca cambiarlos. Pero él es fabricante de autopartes y ha pugnado fuerte por ser proveedor de la armadora coreana. Hasta lograrlo.

Pero no es él sino su hijo, alega en su defensa: la empresa era suya pero dejó la administración. El secretario argumenta que ahora ya nada tiene que ver con ella. Como si eso lo dejara libre de intereses. Y de beneficios.

¿Quién se va en contra de los intereses de su hijo buscando ser prócer de la patria? El mundo del conflicto de intereses es complicado, pero más aún cuando quienes están en él manejan un discurso moral y transformador. Santos conflictos...

luis.petersen@milenio.com