Fernando Elizondo: también su convocatoria está desgastada

No en balde el Comité Estatal salió veloz a minimizar la renuncia. La salida de Fernando Elizondo puede restarle votos al PAN en 2015 e incluso algunos militantes. Más por sus argumentos que por su capacidad de convocar a otro proyecto.

Las razones que llevaron a Elizondo a decidir su separación del partido tienen qué ver con el pleito del momento en el PAN de todo el país: “...ha adoptado como propias muchas de las prácticas que siempre combatió: la corrupción, la opacidad, el acarreo, la afiliación masiva, la compra y coacción del voto interno y externo, el uso de recursos públicos para fines partidistas…”. La lista, enumerada en la carta de renuncia dirigida a Gustavo Madero, es más larga y termina con “la mentira y el cinismo como estrategias”.

La dirigencia estatal respondió que el PAN está más fuerte que nunca; que lo que pasa es que vive un cambio generacional. Y que este cambio implica que su organización sea incluyente y plural.

Acusó veladamente a Elizondo de que varias veces había dejado en claro su interés por “alcanzar un proyecto político personal al margen de Acción Nacional”.

Algo sabrán en el Comité estatal. O sospecharán al menos que Elizondo buscará o apoyará otras opciones para la elección a gobernador. La misma carta de renuncia deja esa puerta abierta: “A lo que no renuncio es a contribuir. Mi pensamiento no ha cambiado, como tampoco lo ha hecho mi disposición a participar activamente en causas a favor de un México y un Nuevo León mejores”. Afirma que vuelve al actuar comunitario.

En fin, más allá de sus argumentos contra el PAN de estos tiempos, lo que ha sido claro es que Elizondo no ha tenido una gran capacidad de liderazgo, no ha sido lo suficientemente carismático y abierto con los grupos de trabajo como para ser el iniciador de un movimiento nuevo que en estos momentos refresque la dañada democracia en el país y en el estado. Difícilmente tendría un grupo básico de apoyo que le posibilite llegar a un auditorio más amplio.

Va a ser un golpe de corto plazo para el PAN (con la proporcional alegría del PRI).

luis.petersen@milenio.com