Factor Tec: con T de tomadura de pelo

Lo bueno es que ni ellos se toman en serio. Los destinos del ITESM se manejan desde una torre donde la asepsia hospitalaria es lo que cuenta. Allá arriba, en el hospital Zambrano Helion, están las oficinas de los más altos funcionarios del Sistema Tec. De los profesores no se ven ni sus luces. De los alumnos, menos.

Desde arriba, sin enlodarse las manos, provienen las iniciativas como El factor Tec, planteada como una nueva "filosofía" de la institución (la palabra filosofía debe ir entrecomillada por respeto a la filosofía y a la seriedad académica). Según esto, El factor Tec, que distinguirá a sus egresados, se escribe "con T de Trascender, de aTreverse, de Tú, de nosoTros". En realidad es una canTaleTa de estereotipos de auToayuda, donde la que brilla por su ausencia es la T de críTica, de auTocríTica, de pensamienTo, de invesTigación, de inTerpreTación y de oTras TanTas Tareas universiTarias.

Lo bueno es que ni ellos se lo toman en serio. A tal grado que los académicos se enteraron del famoso factor Tec el día que apareció en un desplegado. Va, no fueron consultados ni en su concepción ni en su redacción ni en su publicación... y son ellos los encargados de llevar a la práctica los idearios educativos; son ellos quienes realmente inciden en los procesos de aprendizaje de los alumnos y, sobra decirlo, quienes han llevado al Tec a los niveles de excelencia que merecidamente goza.

No hay forma de que El factor Tec opere. A los maestros, sin embargo, les dolió. Enterarse sorpresivamente de la existencia del nuevo estribillo les confirmó su lejanía respecto de la alta administración que pretende borrar todo pasado mientras hace "amigos y hermanos a cada paso". No sólo es lejanía física. Es lejanía de perspectiva, porque desde la torre-hospital se cambia el mundo mientras el mundo ni cambia ni se entera. Es lejanía salarial, claro, porque allá los funcionarios de altura ganan diez veces más que ellos. Y es lejanía organizacional: los maestros sienten que sus propias decisiones académicas se topan invariablemente con las súper direcciones, como una que se llama Talento y Cultura. ¡Cómo la verán, que le llaman Tormento y Tortura!

luis.petersen@milenio.com