Exponerse

No hemos podido con la cultura. No hemos podido con la lectura. No hemos podido con el teatro. No hemos podido con las artes plásticas. No hemos podido con la diversión más allá de la pachanga.

Esfuerzos para acercarnos a todo aquello los hay, y no son pocos. Subrayo la palabra esfuerzos, está claro que lo son: suponen tiempo, compromiso y recursos individuales para sacarlos adelante, y apoyos institucionales que nunca, nunca se encuentran entre las prioridades.

No hemos podido con la danza, no hemos podido con la música y sus innumerables géneros, no hemos podido con la poesía, no hemos podido con la fotografía. No hemos podido con las expresiones del diseño ni con el disfrute de las formas.

¿No hemos podido? No. Hay que reconocer que no somos una ciudad abierta a las expresiones. Porque no hay suficientes opciones, porque no hay voluntad para que existan, porque no interesa aprovechar las opciones que existen, porque no hay los recursos necesarios para aprovecharlas, porque no se aprecian los beneficios como para ponerlos en la escala de las preferencias personales o familiares… estamos encerrados en el valor único del éxito y del trabajo.

Y nos perdemos de mucho. La experiencia del arte y sus manifestaciones es básica. Parece que no se lo hemos acabado de creer a las escuelas primarias, que la sitúan precisamente como uno de los ejes de la educación básica. Exponerse a la cultura es exponerse a una expresión poderosa. Como dice Cubero, algo te pasa cuando estás frente a un hecho artístico: te incita a sentir diferente, a situarte en otro punto de vista, a disfrutar otras cosas. Te enfrenta a lo que también eres, a lo que también anhelas, a lo que también buscas.

Hoy comienza la sexta edición del Festival Internacional de Santa Lucía. Con el lema “Las artes a la calle” se podrán apreciar en Nuevo León cerca 180 actividades culturales, en principio bien escogidas, durante los próximos 17 días. Casi todas serán gratuitas y se espera que la audiencia supere los 550 mil visitantes del año pasado.

Es un esfuerzo. Y es una oportunidad de exponerse. A otros mensajes, a otras maneras de satisfacción, a otras formas de gozo que pueden llevar también otros modos de entender la vida propia y de reconocer la vida de otros.

luis.petersen@milenio.com