Ex funcionarios en el banquillo

Días de presentación de ex funcionarios. Lo importante es que se cumpla la ley: que donde hay delito, haya castigo; que no haya modo de escabullirse si existe culpa; que, por otro lado, no haya ajusticiamiento de quienes no violaron la ley, es decir, que no se aproveche el poder gubernamental para fabricar culpables mediáticos.

Nuevo León está viviendo un momento inédito. Es sin duda importante el que se haya abierto un proceso contra funcionarios de la administración anterior. El problema estriba en que, entre la novedad, la furia, la falta de experiencia y el uso político que se suele dar a estos procedimientos para beneficio del justiciero, se corre el riesgo, doblemente equivocado, de un linchamiento público y sin consecuencias legales.

Es una semana de fotografía. Ayer el ex tesorero Rodolfo Gómez Acosta se presentó a la cita con la autoridad judicial. Es investigado por entregar incentivos presuntamente ilegales a KIA junto con otros colaboradores de la administración estatal anterior. Ayer mismo quedó vinculado a proceso.

El lunes la Procuraduría logró abrir juicio a Juan Manuel Vallejo Ramos, ex coordinador de Administración y Finanzas de la secretaria de Desarrollo Económico y tuvo que desistir de la acusación contra el ex director de Fomento Industrial y Competitividad, Jesús Cantú Rueda. 

Y mañana será el turno del ex gobernador Rodrigo Medina, quien desde hace varias semanas fue citado a comparecer ante el juez de control.

Si queremos que haya resultados, nos toca a los ciudadanos vigilar no sólo que las acciones corruptas sean sancionadas (y en consecuencia, evitadas a futuro), sino que las cosas se hagan bien.

Para luchar de veras contra la corrupción se necesitan árbitros sin sesgo y jueces imparciales y apegados a su función, que no se excedan en sus palabras ni politicen los casos.

Si no, vamos a perdernos de una oportunidad única de dar el necesario paso adelante.

luis.petersen@milenio.com