El infierno son las desapariciones

Las cifras son espeluznantes, pero lo serían igual si fueran menores. Cada caso de personas desaparecidas es un doloroso infierno para los familiares, sobre todo porque sienten el doloroso infierno que habrá vivido, o estará viviendo aún, su ser querido.

No saben si vive. Saben que, si está vivo, sufre. No saben, en todo caso, qué nivel de sufrimiento padece. Saben que lo deben buscar con urgencia. No saben, sin embargo, si buscan una persona o un cadáver. Saben que tienen que creer. No saben si tiene sentido creer.

La esperanza muere al último si es que la espera no te mata antes: es una agonía que no termina. Si la muerte es un dolor indecible, no hay palabras que expresen el tránsito detenido entre la vida y la muerte.

En Nuevo León, CADHAC registró mil cien personas desaparecidas entre 2009 y 2015.

Nueve de cada diez eran hombres jóvenes, de bajos ingresos y baja escolaridad. Una de cada diez, mujer, aún más joven (14 a 25 años), soltera y proveniente también de una familia de bajos ingresos. De estos desaparecidos se habían localizado 152. Vivos, 67. Los otros fueron identificados por ADN.

La PGR investiga, según el reporte entregado estos días a la ONU por Relaciones Exteriores, casi mil casos de desapariciones en el país, de los cuales cerca de 280 tendrían las características de desaparición forzada, es decir, aquellos en los que estaría involucrada la autoridad. Saben que estos números no reflejan la realidad mexicana. Los familiares también lo saben.

Un reportero veterano que cubrió por primera vez una manifestación de familiares de desaparecidos en Monterrey, César Cubero, me comentó el choque que significó para él conocer la distancia entre las cifras y el dolor. "Nada era político. Ahí estaba el sufrimiento. Afuera de la Procuraduría esperan justicia y un poco de humanidad. Pregunté qué los mantiene. La esperanza, me dijeron, la esperanza. Ni siquiera la esperanza de encontrarlos vivos, sólo de encontrarlos. De saber con certeza dónde están sus muertos".


luis.petersen@milenio.com