El Informe del candidato

El aspirante a la Presidencia de México que también gobierna Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, se sacó de la manga el jueves sus dos grandes decisiones de la semana: la requisa de Ecovía y el cierre de las pedreras.

Cualquiera hubiera esperado que las cosas estuvieran pensadas, al menos como parte de la preparación del Primer Informe. Que las pedreras, digamos, tuvieran que cumplir con determinados parámetros claros; si no lo hacen entonces se cierran. Pero fue al revés. Primero cerraron, después empezaron a preparar tales parámetros...

¿Ya es un estilo de gobierno? Algo similar han hecho con las cuatro promesas cardinales de la campaña: anticorrupción, Monterrey VI, cuidado del dinero público, mejoramiento de la seguridad. Tiradero.

En relación con la primera, ayer mismo el subprocurador anticorrupción, Ernesto Canales, fue emplazado a explicar dónde quedaron los seis millones de dólares que reconoció haber recibido en el caso Televisa- Paula Cusi. El subprocurador enfrenta una demanda por fraude millonario. Y sigue viva.

Más allá de esto, que deslegitima la lucha anticorrupción, los resultados han sido pobres. Lo prometido es deuda y lo único que pudimos ver fue una especie de refinanciamiento de la deuda: nuevas promesas, el ex gobernador sí que va a la cárcel.

De Monterrey VI (o VII, según por donde se vea) no se informó prácticamente nada. A los diputados, El Bronco les insistió que contaba con la palabra del presidente Peña Nieto para mantener viva la concesión de las aguas del Pánuco.

¿Más orden financiero? Qué bueno, pero mientras no se traduzca en operación y obras queda pendiente. Y con respecto a la Seguridad Pública, la riña simultánea en el Topo Chico, a propósito o no, se convierte inevitablemente en un símbolo de que el control en los penales no lo tiene el Gobierno. Ni afuera, según las noticias.

Mejor festejar, con palomitas, música y pastel. Mejor darle primacía al candidato que al gobernador.

luis.petersen@milenio.com