Ecovía: menos mal que no son médicos

Para reír o llorar. O para dejarnos con los ojos cuadrados. La solución panista a la problemática Ecovía es dar marcha atrás. Ese fue el planteamiento de Felipe de Jesús Cantú, candidato panista a gobernador, y de algunos candidatos a alcaldes de su partido.

Qué bueno que no son médicos: propondrían matar al enfermo para curar su mal. Claro que Ecovía tiene problemas, y tal vez graves, pero se ahorraron la chamba de diagnosticarlos, medirlos y buscar soluciones.

Siempre se dijo que el verdadero reto de Ecovía no era ni la construcción ni la tecnología sino, una vez que arrancara el proyecto, la gestión. Y se hablaba particularmente del desafío de reestructurar las rutas existentes para lograr un sistema de transporte más eficiente, más rápido y con mayor cobertura.

La gestión, es cierto, ha sido muy mala. Prometieron, después de no haber cumplido las promesas anteriores, que la reestructuración de las rutas alimentadoras de Ecovía estaría concluida antes de que terminara el verano de 2014. En julio decían que faltaban 24 rutas por mover. Y el principal obstáculo, añadían, era la falta de unidades. Eran Ecovía y sus cuarenta camiones: así titulé un artículo como éste.

Y los camiones no desaparecieron de Ruiz Cortines y Lincoln. Las fotos fueron clásicas: en el carril exclusivo, el flamante Ecovía rojo circula solito y tranquilo; de los tres carriles que van en ese mismo sentido, dos están ocupados por rutas amarillas y en uno solo pueden transitar los autos sin andar como peces entre ballenas. A los automovilistas les habían prometido que los carriles restantes serían precisamente para automóviles.

En fin, fue y sigue siendo necesaria una gestión mucho mejor comunicada, mucho más cuidadosa del usuario, mucho menos en función de intereses. Pero de ahí a dar marcha atrás… son 30 kilómetros de vía exclusiva, con pasos a desnivel sólo para los camiones y con estaciones correctas y climatizadas. Sobre todo, es inimaginable el futuro del transporte metropolitano sin ella. Ecovía es clave para Monterrey y su gente.

Ecovía se volvió ya de las campañas políticas. Si antes nació sin cuidado suficiente, ahora también moriría igual. ¿No habrá quien simplemente quiera hacerlo mejor y salvarla?

luis.petersen@milenio.com