Ecovía: la importancia de la gestión

Siempre se dijo que el verdadero reto de Ecovía no era ni la construcción ni la tecnología, sino la gestión, una vez que arrancara el proyecto. En particular se hablaba del desafío de reestructurar las rutas existentes para lograr un sistema de transporte más eficiente, más rápido y con mayor cobertura. Y es cierto.

Ecovía es clave para el Monterrey del futuro. Y del presente. Pero empezó hace casi seis meses y las cosas siguen un poco a medias. Las rutas alimentadoras no se han adecuado.

A las avenidas Lincoln y Ruiz Cortines se les quitó un carril de cada sentido para que Ecovía tuviera el suyo exclusivo. Hasta ahora no han quitado las otras rutas que circulan por la misma avenida. A los automovilistas les habían prometido que los carriles restantes serían precisamente para automóviles.

Es un absurdo que por el carril izquierdo vayan los camiones de Ecovía y por el carril derecho sigan circulando autobuses de rutas. Además, los autos tienen que maniobrar por el mismo carril derecho para dar vuelta a la manzana, pues ir a la izquierda les quedó prohibido.

Hay cosas positivas, claro. Las estaciones están climatizadas y las tarjetas de usuario ya se consiguen en las estaciones (además se puede consultar el saldo). Pero las autoridades habían anunciado que en dos meses todas las rutas alimentadoras de Ecovía quedarían reestructuradas.

Y no ha sido así. Ahí siguen los camiones, en los otros carriles, como si jugaran carreras. Según la información oficial se han modificado apenas 15 rutas, de 47 que conformaban el plan original.

El riesgo es que, como ha pasado en otras ciudades del país, Ecovía fracase, porque los concesionarios de las rutas no aceptan la reestructura o porque incluso se amparan; es el caso de Guadalajara con el llamado Macrobús.

Aquí resulta además que no hay camiones de Ecovía suficientes. Eso ha retrasado las transformaciones. Faltan 40 de un total esperado de 80.

Con los cambios de rutas se modifican sin duda millones de vidas y sus hábitos cotidianos. Para no ser un fracaso, Ecovía requiere la colaboración de todos y una gestión impecable, que hay que calificar en #CómoEvaluarUnPolítico.  

luis.petersen@milenio.com