Ecovía es impecable, si ya estás adentro

El problema es el precio y las condiciones de acceso. Nadie discute las bondades de la Ecovía, ni su trazo, ni su trayecto confinado, ni sus estaciones ni sus autobuses. Tal vez algunos automovilistas se desesperen por dar vuelta a la izquierda o por que no caben en los carriles de Ruiz Cortines, todavía repletos por los camiones que no han quitado. Pero eso pasará muy pronto.

El lunes recorrí buena parte de Ecovía. Al entrar a la estación Laredo, unos jóvenes muy amables me dijeron que sólo podía pasar con tarjeta Feria. La verdad, ya lo sabía. Pero me imaginaba que podría comprar una ahí. Y no. Hay que ir al Oxxo. Por fortuna había uno a cuadra y media. Por fortuna, porque si bien todas las estaciones están climatizadas (estábamos a 8 grados con un viento helado), no todas tienen un Oxxo a la mano. Confieso que no hubiera caminado mucho más para comprar la tarjeta.

En el Oxxo la compré. En los veinte pesos de la tarjeta no había ni medio viaje cargado. Ni un cuarto. Nada. No estoy en desacuerdo con el hecho de que la tarjeta cueste, incluso para cuidarla, pero es muy cara para que te la den vacía. Si le sumas a eso que muchas veces hay que caminar en busca de un Oxxo para recargarla, pues… la dichosa tarjeta sí es una carga. Y no sólo para la Ecovía, sino para cualquier ruta de transporte. Sobre todo en estos días en que Ecovía ya cobra pero el sistema no está aún articulado. En otros camiones sí te podrás subir sin tarjeta, pero a precio de castigo. Efectivo castigo en efectivo.

Por eso el lunes mismo hubo un bloqueo. Por eso la Caintra se sumó a otras voces de la IP para oponerse al aumento. Por eso el Congreso pelea por quedarse con el control tarifario. Por eso gana el descontento ante el costo del transporte urbano.

Una vez dentro, realmente convence la idea de que Ecovía está llamada a cambiar el movimiento en la ciudad. Sobre todo por la preferencia que goza frente al auto: 30 kilómetros de carriles exclusivos, pasos a desnivel especiales, camiones bajos, silenciosos y también climatizados, riesgos medidos, paradas sólo en estaciones. Impecable.

luis.petersen@milenio.com