Ecovía: después de la inauguración empieza el reto

Es el proyecto más importante de los últimos años en el Monterrey metropolitano. Ecovía supone una idea de ciudad completamente distinta a la que hemos vivido hasta ahora. Por su extensión y porque cruza toda la ciudad, está llamada a ser el detonador de una manera diferente de concebir el transporte regio. Ante su majestad el auto, está llamada a capitanear la revolución.

Esto si es que funciona, claro. Porque, aunque ya está a punto de inaugurarse, Ecovía aún es un proyecto. Seguirá siendo un proyecto hasta que la gente la adopte, la acepte y, sobre todo, haga suyos todos los cambios que implica para la vida cotidiana. Se requiere todavía mucho.

Después de la inauguración empieza el verdadero reto de Ecovía, lo que determinará verdaderamente el éxito o el fracaso. Los expertos lo sintetizan en una palabra: gestión. Todo va a depender de cómo se lleve a cabo la gestión del nuevo sistema.

Al final de la semana pasada tuvimos una conversación muy interesante, que puede verse en milenio.com/monterrey, con Fernando Gutiérrez, secretario de Desarrollo Sustentable; Moisés López Cantú, asesor de empresas y gobiernos en cuestiones de transporte. Ambos ponían ejemplos de fracasos posteriores a la inauguración de este tipo de proyectos. Citaban casos como Puebla o Ciudad Juárez, donde la inversión no dio resultados y, fuera del país, casos como Santiago de Chile donde se lanzó el proyecto más grande del mundo: los primeros seis meses fueron catastróficos y todavía no recuperan del todo.

Gestión. Entre otras cosas, esa palabra significa que para que Ecovía salga adelante hay que mover prácticamente todas las rutas del transporte urbano en la zona metropolitana de Monterrey. Y, por así decirlo, mover millones de vidas y sus costumbres. Ecovía cruza la ciudad entre Oriente y Poniente y parará aproximadamente cada siete cuadras. Todas las líneas de camiones urbanos deberán adoptar rutas perpendiculares. Ah, y Ecovía no aceptará dinero en efectivo.

Los fracasos de sistemas como Ecovía están, por fortuna, documentados. Básicamente se requiere una gran comunicación con los usuarios. El riesgo mayor es que ellos no sepan qué hacer. Entonces todo se viene abajo. Te abandonan.