Ecovía y sus 40 camiones

La reestructuración de las rutas alimentadoras de Ecovía estará concluida antes de que termine el verano. Falta todavía mover 24 rutas. Las otras 23 ya están funcionando en sus nuevos trayectos. Esto me lo dijo ayer por teléfono Fernando Gutiérrez, secretario de Desarrollo Sustentable.

Y sí, lo que falta para terminar este importante movimiento es básicamente la compra de 40 unidades más de Ecovía, otro tanto de lo que ya hay.

Con los nuevos camiones se podrá curar Lincoln y Ruiz Cortines de ese absurdo que apareció en la fotografía de portada, ayer, en MILENIO Monterrey: en el carril exclusivo, el flamante camión rojo circula solito y tranquilo; de los tres carriles que van en ese mismo sentido, dos están ocupados por rutas amarillas y en uno solo pueden transitar los autos sin andar como peces entre ballenas.

¿Por qué faltan 40 unidades de Ecovía? Los accionistas, concesionarios del transporte público, no han podido cumplir con las exigencias planteadas para obtener un crédito del BID que financiará esos camiones. De hecho, los camiones ya están aquí, sólo que no están pagados.

Ayer estaban reunidos los concesionarios accionistas con el Gobierno Estatal en busca de apoyo para desatorar los créditos. Ojalá lo encuentren pronto y puedan realmente cumplirlo antes del 21 de septiembre. El bienestar de miles de habitantes lo requiere y no puede estar sujeto a una falla en la planeación.

Lo que ya está listo, según me dicen, es la parte más difícil. Así la consideran. Es eso que llaman la reestructuración electrónica: significa que todas las rutas (todas significa las 47 que estaban previstas como alimentadoras y difusoras) ya son parte del pago compartido y si el usuario viene de o va a una ruta a Ecovía, sólo paga una vez. Por eso las rutas tienen un letrero que ya las incorpora a Ecovía.

Para los empresarios del transporte, este paso significó aprender a compartir tarifa: que a la ruta alimentadora del total del pasaje sólo le corresponda una tercera parte o la mitad. Después de eso, para Fernando Gutiérrez, lo que sigue es pan comido. Tal vez lo sea. Lo seguro es que Ecovía es vital.

luis.petersen@milenio.com