¿Drones municipales?

¿No será una sampetrina ocurrencia? No dudo que haya ciertos delitos que pudieran perseguirse mejor ayudados de un avión no tripulado. La tecnología es importante y se sabe que en Nuevo León, las fuerzas federales utilizan los drones como una herramienta contra la delincuencia organizada en el área rural. Y tal vez podrían utilizarse para ciertos fines de investigación y de inteligencia por parte de la autoridad encargada y con las reservas debidas. Tal vez…

Pero un cuerpo de Policía municipal, cuya tarea es la prevención, ¿qué hará con estos aviones controlados desde tierra? ¿Andará ahí por los aires viendo indiscriminadamente quién le parece sospechoso?

Indudablemente hay un tema legal muy importante de privacidad ciudadana que surge inmediatamente. Claro que con drones “llegarían a todas las zonas”, pero aparece de repente un poderoso Big Brother (el de Orwell, no el de la tele) con capacidad de husmear por doquier sin ser visto, a cualquier ciudadano, aun en el patio de su casa.

También hay un asunto práctico. Los drones son para largas distancias y para objetivos específicos. Por supuesto que sería posible encontrarles algún uso a los artefactos en cuestión. “Este tipo de tecnología nos ayuda a ser más precisos en el combate a la delincuencia”, dijo el martes el alcalde Ugo Ruiz. Pero según la propia autoridad, los delitos que han crecido en San Pedro son el robo a casas y la violencia familiar. Bien harían en explicar cómo entrarían en esto las aparentemente enormes ventajas de los aviones. Y también el detalle del financiamiento.

No sé por qué esto me hace pensar en la compra de aquellas motocicletas de tres ruedas de las que se acaba de deshacer el municipio de San Pedro. Eran vehículos para distancias largas, para carreteras curveadas. En zonas urbanas, simplemente no pudieron seguir vivos. Pero, claro, la imagen que proyectaban esos vehículos era irresistible, de fuerza y agilidad. Sólo la imagen y sólo por un rato, hasta que quedó demostrada su inoperancia y se acabó su fuerza publicitaria. ¿Tendrán estos drones para ladrones, o la mera idea de su presencia, la capacidad de disuadir a los delincuentes y de convencer a la población de que el municipio de San Pedro sigue blindado? ¿Continúa la estrategia de la publicidad?

luis.petersen@milenio.com