Día del maestro evaluado

La fecha es la misma, pero los 15 de mayo ya no son iguales. Ya no es el día del maestro héroe ni del maestro miembro de un gremio poderoso. Tampoco del maestro eterno (o al menos el maestro “hasta que la muerte lo separe”).

El año pasado, el Día del Maestro fue la celebración de la perplejidad. La reforma educativa estaba ya promulgada en términos constitucionales. Elba Esther Gordillo ya estaba en prisión y ya no tenía los cargos en el sindicato sino en el juzgado. Los maestros esperaban las leyes reglamentarias y muchos tenían la esperanza de que ahí encontrarían la esperada suavidad.

Para este 15 de mayo ya cayeron todas las monedas legislativas que estaban en el aire (las que siguen volando son las monedas operativas). El 11 de septiembre de 2013 fue promulgada la Ley General de Educación, la Ley General del Servicio Profesional Docente y la Ley del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación.

Con eso se abrió la temporada de los Congresos locales, que se convirtieron en la nueva arena de lucha. Presidencia de la República tuvo que presentar una controversia constitucional contra los poderes legislativos y ejecutivos de cuatro estados: Oaxaca, Chiapas, Michoacán y Sonora, que no trabajaban para armonizar las leyes estatales con la reforma educativa.

Nuevo León sí armonizó, pero lo hizo a su manera. Cedió a las presiones suavizantes: los grupos legislativos acordaron que los maestros tres veces reprobados no perdieran la chamba, sino que continuaran en áreas administrativas. El pretexto era que había maestros viejos que si reprobaban perderían su jubilación.

A fin de cuentas tuvieron que dar marcha atrás y, en adelante, fueron más armónicos con las leyes federales.

Los 15 de mayo ya no son iguales. Hoy es el día del maestro evaluado, el maestro que no sólo por estar ahí es buen maestro.  Es el día del maestro cuestionado por su propia alma máter y el propio sistema que lo trajo al mundo. Es el día del maestro observado puntualmente en su actividad educativa. Hoy los maestros del estado sólo pueden festejar una mejor preparación docente. El año que viene festejarán su pase. A ver cuántos.

luis.petersen@milenio.com