Delito en aumento

Las cifras del delito se hacen notar de nuevo. No hablan necesariamente de una pérdida de control, pero sí ponen el dedo en una llaga que reclama atención urgente.

Ayer MILENIO Monterrey publicó las estadísticas del secuestro en octubre. Llegaron a 40, la mayor cantidad desde junio de 2012. En enero de 2015 se registraron 25 y durante el año fueron creciendo hasta llegar a 30 en abril y en junio. Después de las elecciones, esta cifra ya no bajó: en julio fueron 38, en septiembre 37. Y el mes pasado fue el peor de los octubres recientes.

El homicidio doloso también registró un aumento en octubre, cuando alcanzó un número de 50, el máximo en el año con excepción de junio, que incluyó los diez muertos en un depósito del municipio de García.

Y por supuesto subieron otros delitos de impacto menor, como el robo de vehículos (314), el robo a negocio (279) y el robo simple (281).

Hay varios factores que enmarcan estas cifras y que podrían ayudar a comprenderlas. Uno es el cambio en los gobiernos, que incluye nuevos mandos y reacomodos en las organizaciones de policía, de seguridad y de inteligencia. Sería válido suponer que así sucede normalmente.

Un segundo factor es que el cambio ahora está teñido por una discusión estratégica sobre el mando único y la dificultad de muchos municipios para tener una corporación confiable y suficiente.

Además, los gobiernos estatal y municipales enfrentan una situación presupuestal complicada (por decirlo así) y el consiguiente desafío de trabajar seriamente no sólo en la eficacia de los cuerpos policiacos y de investigación, sino en el cuidado simultáneo de los recursos: la eficiencia.

Por último, hay también un factor externo: la inseguridad en el país y particularmente en los alrededores de Nuevo León. El Gobierno Federal tomó la decisión de combatir el crimen organizado en Tamaulipas. Qué bueno, pero, en palabras de Mauricio Fernández, ¿a dónde se van a ir si no tienen visa ni se van a meter al mar? Hay que estar preparados para enfrentar en Nuevo León una delincuencia que nunca acaba de irse y siempre amenaza con regresar.

Las cifras se hacen notar de nuevo. Las acciones por la seguridad vuelven a la primera importancia.


luis.petersen@milenio.com