Comisión Electoral: primeros castigos

El árbitro gritó foul. Ayer la nueva Comisión Electoral sancionó a Margarita Arellanes y le marcó dos multas.

Digamos que la afición había detectado las infracciones y el estadio se empezaba a caer a silbidos. No se trata de descarrilar a nadie ni de imponer sanciones insostenibles. Se trata de fortalecer las instituciones del país, en general débiles; en particular las instituciones electorales, cuya flaqueza frente a los partidos ha sido patente hasta el punto en que dejaron de empujar hacia la difícil democracia.

No fue una sanción onerosa la de Margarita. Una de las multas es de 728 veces el salario mínimo y la otra de mil 440 veces. Claro que el salario mínimo está muy bajo: todas esas semanas apenas dan 146 mil pesos, poco menos. Además, podrá todavía impugnar la decisión de los consejeros ante el Tribunal Electoral. Y, según anunció su partido, así lo hará.

El punto es que al fin el árbitro sacó la tarjeta amarilla. En el caso Arellanes, la primera multa fue por dar a conocer los resultados de su administración de manera personal. Me explico. En lugar de decir: “El gobierno municipal cumple”, dijo: “Tu alcaldesa cumple”. Y con imágenes de ella. Como esa campaña fue pagada con recursos públicos, se salió de las reglas.

La segunda multa, la más costosa, de casi cien mil pesos, se debió a que, en mayo, Arellanes se presentó en un evento municipal de pavimentación “mostrando en su vestimenta el logotipo del Partido Acción Nacional”.

Sin duda castigarán a otros precandidatos infractores. Lo deberán hacer para evitar una lectura sesgada. La Comisión Electoral tiene aún casos similares por resolver y ya se verá si vuelve a encontrar irregularidades. Están los expedientes abiertos, a petición de parte, contra Federico Vargas, aspirante priista que se ha movido visiblemente para mejorar sus puntajes de aceptación. Y están también los más de veinte expedientes que abrió la Comisión anterior contra casi todos los que le tiran a algo.

Ya se verá. Por lo pronto, qué bueno que se rompió esta racha de impunidad... Si persisten, no va a estar tan fácil que se rompan las reglas cada día.

luis.petersen@milenio.com