Cambio de planes

Desde el domingo, el panorama electoral es muy distinto. Casi nadie se hubiera atrevido a afirmarlo en enero, cuando Margarita Arellanes las tenía todas consigo. Pero después de su derrota frente a Felipe de Jesús Cantú, que apareció como una creciente desde hace un par de semanas, todos los aspirantes a gobernador tendrán que replantear a fondo sus campañas.

De entrada, Ivonne Álvarez se queda, digamos, con el discurso que antes había compartido con Margarita. Ahora, la candidata priista es la única mujer en la contienda. Vuelven a ser importantes los temas de género, de seguridad, de simpatía ante los electores, que habían quedado en segundo plano porque las aspirantes se parecían mucho. También son importantes de nuevo las debilidades de Ivonne, que ya no comparte con su contrincante panista, como el chapulineo y el pasado municipal: habrá que ver ahora qué tipo de recuerdo existe en Guadalupe, donde Ivonne fue alcaldesa en tiempos muy duros. Además, si ya antes tenía complicaciones para lograr el voto de las clases medias educadas, ésas que toman su decisión más basada en números que en simpatías, ahora esa lucha será más difícil contra Felipe de Jesús Cantú. Por eso reforzará sus puentes con empresarios y directivos, ayudada particularmente por Ildefonso Guajardo.

Fernando Elizondo también se enfrenta a un escenario distinto. El candidato de Movimiento Ciudadano encarnaba, digamos que naturalmente, las aspiraciones de una parte de este voto de clases medias. Naturalmente, porque es un hueco donde ni Margarita ni Ivonne han sido favoritas. Felipe de Jesús Cantú no es que sea favorito, pero tiene sus posibilidades de hacer una buena campaña en esos territorios. En lo que parecía un club privado, Elizondo se encuentra con otros miembros.

Por su parte, El Bronco, que ayer terminó de entregar a la CEE sus 300 y tantas mil firmas (de las 103 mil necesarias para aparecer en las boletas), declaró que con el nuevo escenario panista “la tiene más fácil”. Lo fácil es declararlo. También tendrá que replantear su estrategia electoral, pues algunos de los votos panistas que volteaban a ver al Bronco pueden regresar a su partido en las nuevas circunstancias, en busca de confianza.

No hay duda: son días de cambio de planes.

luis.petersen@milenio.com